diana, darko, del toro

La D me mandó este link de Empire, donde hay un artículo sobre los conejos macabros en el cine. Di click ahí hace media hora y además de los conejitos encontré un anuncio que decía "Guillermo del Toro Web Chat: log in now!". Efectivamente, ahí estaba el gordo tapatío hablando en tiempo real sobre sus películas, pero no le pasaron ninguna de mis preguntas.

Aunque en una entrevista reciente dio por cancelada la filmación de Crimson Peak, en la plática lo mencionó como uno de los proyectos que siguen adelante, refiriéndose a él como "the ultimate gothic tale". Aún así, parece que están más cerca At The Mountains of Madness o la secuela de Hellboy.

the tiger lillies/kronos quartet - the gorey end

En 1999 Martyn Jaques, cantante y compositor de The Tiger Lillies, recibió un paquete de Edward Gorey. En su interior había una piedra que, según las instrucciones que la acompañaban, se transformaría en una rana si era observada fijamente durante un buen tiempo. Con la piedra venía una pila de papeles: versos y diálogos, sin ilustraciones, la obra inédita de Gorey.

El autor de The Ghastlycrumb Tinies, el eslabón perdido entre Edward Lear y Tim Burton, estaba invitando a The Tiger Lillies a musicalizar sus textos. Esta asociación no tendría nada de raro (los espectáculos que monta Jaques están animados por el mismo humor mórbido que caracteriza la obra de Gorey), de no ser por el hecho de que ninguno de los dos sabía de la existencia del otro hasta ese año, cuando The Tiger Lillies dejaron las islas británicas para dar una gira por los Estados Unidos.

Al principio Jaques pensó usar esos textos en una pieza teatral, la cual sería dirigida por Terry Gilliam, pero ya se sabe lo que suele pasar con los proyectos donde participa Gilliam. Abortado ese plan, se decidió a grabar un disco que vería la luz tres años después, con trece canciones (¿cuántas si no?) en las que modifica un poco los originales y cuenta con el acompañamiento del Kronos Quartet.

The Gorey End suena a cabaret, decadencia y circo, una especie de Pascal Comelade saturado de helio: al piano, batería y bajo se añaden un serrucho cantante, instrumentos de juguete, ukelele, acordeón, ladridos y una voz, absurdamente aguda, que recita versos acerca de una niña destrozada por los perros, una bailarina que se ahorca con las cintas de sus zapatillas y una sustancia fatal llamada QRV. La música puede ser festiva ("Besotted Mother" y "Hertha Strubb"), triste ("Learned Pig" y "Hipdeep Family") o desvergonzadamente dramática ("Dreadful Domesticity"), pero siempre prevalece el aire de bufonada cruel. La participación del Kronos Quartet es meramente testimonial, pues sólo tienen partes relevantes en "Weeping Chandelier" y "Jesus on the Windshield".

Éste es un disco para escuchar con el cuadernillo en la mano. La mezcla es vistosa, pero el ritmo carnavalesco y las voces teatrales pierden su novedad pasadas las primeras canciones, y es entonces cuando se hace más notorio que el motivo original del álbum fueron las letras. Lo cual no es nada despreciable, pues este Gorey de los últimos años es tan bueno como el de las célebres antologías Amphigorey (1972) y Amphigorey Too (1975).

Edward St. John Gorey murió el 15 de abril del año 2000, unos días antes de la fecha en que se reuniría con The Tiger Lillies para escuchar por primera vez las canciones.


The Tiger Lillies/Kronos Quartet - The Gorey End (EMI, 2003)

Apareció en Sonitus Noctis No. 4 (Agosto, 2004)

mirabilis - pleiades

Es paradójico que un grupo llamado This Ascension entre en un período de estancamiento tan prolongado. No dejan de presentarse en pequeños clubes, y los devotos de Projekt siguen considerándolos uno de los actos distintivos del sello, pero ya han pasado cinco años desde su último disco, Sever, y en él ya se notaban síntomas de desgastamiento. Además, nunca tuvieron muchas esperanzas de abandonar las ligas menores del darkwave: en parte por la inmensa sombra que Black Tape For A Blue Girl tiende sobre todos sus protegidos, en parte por su sonido, que los recién llegados a la escena oscura deben encontrar anacrónico, lo cual es una lástima porque Dru Allen es una de las mejores voces del género en América.

Para entretener la espera, a comienzos del 2000 Dru sugirió a Summer Bowman, de The Machine in the Garden, conociendo que ambas tenían formación musical clásica y habían participado en coros, crear un proyecto vocal dirigido tanto a la escena como al público ajeno a ésta, en el cual pudieran adaptar a una sensibilidad contemporánea algunas de sus canciones tradicionales y versos favoritos. Así fue como nació Mirabilis.

Muchas cosas han cambiado desde la concepción Mirabilis hasta este 2004, en el que han conseguido editar Pleiades, su primer álbum. En un principio planeaban grabar a capella (como puede notarse en el EP que publicaron el año pasado con Fossil Dungeon), pero en el producto final se han colado percusiones, piano y programación. Hacen bien en definirse como una banda de sonido etéreo y neo clásico, en lugar de folk, pues se toman muchas libertades al adaptar las canciones tradicionales y, lo más interesante, son las composiciones originales de corte etéreo las que lucen más en Pleiades.

Aunque sigan afirmando que su modelo son Miranda Sex Garden, la estrategia de colaboraciones (Regeana Morris de The Changelings, Katy Belle de Matson Belle y la desconocida Rebecca Colleen Miller), y piezas como "In the Dark" y la impresionante "Hide Away", sugieren que cada vez que se distancien del cancionero tradicional estarán apuntando a This Mortal Coil. En una entrevista reciente, Dru afirmó que en futuras grabaciones podrían hacer arreglos a standards de jazz y alguna canción pop, así que la comparación no es tan arriesgada.

Parte de Pleiades ya había sido escuchada antes: "Riu Riu Chiu", villancico español del siglo XV, formaba parte de la recopilación navideña Excelsis (Projekt Records, 2001), mientras que "Tears" (anónimo del s. XVII), "Weep, O Mine Eyes" (John Bennet, s. XVII) y "An Epitaph" (Stephen Hawker, s. XVI) aparecían en el EP de Fossil Dungeon. Entre las nuevas grabaciones despuntan "O Virga ac Diadema" de Hildegard von Bingen, ésta sí a capella, la canción tradicional británica "Scarborough Fair" y "Nox Nivosa", del autor masónico Walter Leslie Wilmshurst. Dru y Summer no lo dicen, quizá por respeto a sus grupos de origen, con los que piensan seguir trabajando, pero Pleiades es, por mucho, el mejor trabajo de sus carreras.

Mirabilis - Pleiades (Middle Pillar, 2004)

Apareció en Sonitus Noctis No. 4 (Agosto 2004)

millás, auster y los ladrones

Uno de los motivos por los que Los ladrones (Techiné, 1996) es una de mis películas favoritas (sólo la he visto dos veces, el mismo día, en el extinto Plaza Monterrey), es por la oportunidad que ofrece de observar un mismo acontecimiento desde diferentes ángulos.

El niño ha visto todo de cerca, pero le faltan muchas piezas para entender lo que está pasando. Tampoco sabe cómo reaccionar y no intenta hacerlo. Sólo percibe, y desde su altura todo parece terrible. El personaje de Daniel Auteuil, como de costumbre, ve todo a la distancia. Sabe quiénes han muerto, por qué, y quiénes siguen vivos y dónde. Pero no va a mover un dedo, no es asunto suyo. Juliette, aunque es una de las principales involucradas en el caso, ha escogido no saber, empezar de cero. Ni siquiera sabrá que el personaje de la Deneuve se ha matado por ella. Lo que ha registrado cada uno es tan diferente que es difícil considerarlo un mismo hecho.

Un juego parecido ocurre entre Fantasmas, de Paul Auster, y La soledad era esto, la novela de Millás que leí el sábado, de la cual dejé dos probaditas en el post anterior. En este caso se trata de dos obras distintas, ni siquiera son del mismo autor, pero la historia es esencialmente la misma, presentada desde puntos de vista diferentes. Aunque en ambos casos hay un narrador omnisciente, en Fantasmas vemos la historia desde la perspectiva del investigador que ha sido contratado para vigilar a alguien, sin conocer la identidad de su cliente ni el móvil de la investigación, aunque no podrá evitar involucrarse directamente en el caso. En la novela de Millás tenemos la misma situación desde la visión del cliente, que contrata a un investigador para vigilar a alguien sin revelar su identidad ni el móvil de la investigación. En ambos casos los informes se entregan de forma anónima en un apartado postal. En ambos casos el individuo bajo vigilancia escribe un diario. El móvil es idéntico (mencionarlo no arruina la lectura de La soledad era esto, pero sí la de Fantasmas, así que no diré nada más sobre el asunto). En cuanto a acontecimientos "objetivos" (whatever that means) ha pasado lo mismo, pero los resultados son muy distintos: la de Auster es una novela dura, sórdida, a la manera del cine de Lynch. La de Millás es dulce, se entretiene en la contemplación del cuerpo (sus males, sus obsesiones) y la memoria. Para colmo, ambas son muy buenas. Se recomienda leer primero Fantasmas.

millás

Hay otra historia que me contaron de pequeña que me gustó mucho más y en la que todavía creo, aunque no se lo he dicho a nadie. Se trata de lo siguiente: según mi madre todos tenemos en nuestras antípodas un ser que es exacto a nosotros y que ocupa siempre en el globo un lugar diametralmente opuesto al nuestro (si no, no sería antípoda). Me contaba mi madre que este ser anda, duerme y sufre al mismo tiempo que una porque es nuestro doble y piensa siempre lo mismo que nosotras pensamos y al mismo tiempo. Al parecer, en épocas remotas algunos aventureros viajaron en busca de su doble, pero nunca llegaron a verlo porque el doble se desplazaba al mismo tiempo que ellos para no perder su posición simétrica en el globo, pero también porque el doble había tenido la misma idea y se había puesto a viajar en busca del otro al mismo tiempo. Esta historia me hizo sentirme muy acompañada en mi infancia, pues cuando tenía miedo por las noches pensaba en mi antípoda, a la que le estaba pasando lo mismo que a mí y tenía la impresión de que nos mandábamos ánimos de un extremo a otro de la tierra. A veces, por crueldad, me pinchaba con una aguja un dedo para fastidiarla, pero es que ella hacía cosas que tampoco estaban bien, como un día que se rompió un vestido nuevo por no llevar cuidado con unos alambres y a mí me costó estar cinco días castigada sin salir.
pp. 60 y 61

Bueno, pues la soledad era esto: encontrarte de súbito en el mundo como si acabaras de llegar de otro planeta del que no sabes por qué has sido expulsada. Te han dejado traerte dos objetos (en mi caso, la butaca y el reloj) que tienes que llevar a cuestas como una maldición, hasta que encuentres un lugar en el que recomponer tu vida a partir de esos objetos y la confusa memoria del mundo del que procedes. La soledad es una amputación no visible, pero tan eficaz como si te arrancaran la vista y el oído y así, aislada de todas las sensaciones exteriores, de todos los puntos de referencia, y sólo con el tacto y la memoria, tuvieras que reconstruir el mundo, el mundo que has de habitar y que te habita. ¿Qué había en esto de literario, qué había de divertido? ¿Por qué nos gustaba tanto?
pp. 134 y 135

Juan José Millás. La soledad era esto.
Ediciones Destino, colección Booket. Barcelona, 1997.

piloto automático

Vincent is clearly a nutcase, seething with inarticulate rage and locked-down demons, but he's also a man seemingly in charge of his destiny. For Max, who's been hanging onto his well-tended fantasy for years ("this is just part time," he repeatedly insists of his hack job), his passenger represents an imminent threat, but also a necessary wake-up call. For Mr. Mann, it always seems, there is nothing worse than a life on automatic pilot, not even death.

Manhola Dargis, a propósito de Collateral, la nueva película de Michael Mann.

comienzo

A beginning is a very delicate time.
La princesa Irulan en Dune (Lynch, 1984)


Cuando me mudé de casa dejé de tener teléfono e internet. En el trabajo podía usar el messenger, pero a partir del próximo lunes no estará permitido tener en él contactos ajenos al instituto. Queda el mail, que no cubre del todo la carencia. Me estoy quedando incomunicado. Así que, como muchos, me he decidido a entrar en la blogósfera, para escribir aquí algunas cosas que les diría si pudieramos hablar o vernos más seguido. No creo ser muy constante ni sé exactamente qué aparecerá en esta página. Ya nos enteraremos.