7/03/2017

el paso moroso de un insecto

Sin duda uno de los rasgos más singulares de mi carácter es la extraña superstición que me hace extraer un presagio de cada objeto y en un día convertir mil cosas en otros tantos oráculos. No necesito describir aquí algo que entiendo demasiado bien. El paso moroso de un insecto me sirve para responder preguntas sobre mi destino. ¿No es algo singular en un profesor de física?, ¿será esto inherente a la naturaleza humana?, ¿acaso en mí se ha vuelto monstruoso algo que en su proporción y mezcla natural es benéfico?
Lichtenberg, J-694

7/02/2017

volveremos porque no nos permitirán no hacerlo

Dicen que una forma de hacer que un gato perdido encuentre el camino a casa es vaciar la bolsa de la aspiradora en la entrada de la casa. La idea es que los gatos adoran su propio olor y que en la bolsa de la aspiradora seguramente habrá muchos pelos del gato. En algún momento de 2009 una vecina de la periferia londinense siguió ese consejo y consiguió que su gatito perdido regresara a casa. Como no habían pasado muchas cosas relevantes ese día el asunto terminó en las noticias regionales de The Guardian. El artículo recogía el nombre de esa vecina de la periferia londinense, Rachel Goswell, y tenía una foto de ella, feliz, cargando a un gatito de unos meses de edad. La nota y los comentarios no mencionaban la ocupación de Rachel.

Que la cantante de Slowdive pasara de incógnito en una publicación inglesa suena raro ahora. La reunión de la banda en 2014 los hizo cabeza de cartel en varios festivales y el álbum que hicieron en 2017 (el primero en 22 años) ha recibido mucha atención. Sucede que 2009 es un país extranjero y allí las cosas se hacían de manera distinta. La idea “el regreso de Slowdive” todavía no tenía mucho sentido entonces. A decir verdad, sigue sin tener mucho sentido.

La nostalgia por Slowdive suele ser nostalgia por algunas canciones (“Alison”, “40 Days”, “When the Sun Hits”) de Souvlaki, su segundo álbum. Son lo más rockista que hizo la banda, mientras que el resto de Souvlaki y el primer álbum completo se parecen más a inhalar éter en la Estación Espacial Internacional. Y el tercer álbum, Pygmalion, ya fue abiertamente un disco de ambient.

Después de eso tampoco hubo desbandada total y los integrantes del grupo siguieron en contacto. Rachel Goswell y Neil Halstead continuaron como Mojave 3, pero por alguna razón el público decidió que esa banda folk merecía un lugar más modesto que Slowdive. En las entrevistas Neil veía el regreso de Slowdive como algo posible, difícil, innecesario y redituable. Todo al mismo tiempo.

En 2009 dijo “no creo (que vuelva Slowdive), sólo ocurrirá si necesito mucho el dinero”. Para 2012 aceptaba que se necesitaría “un chingo de dinero… es de locos cómo se han puesto de moda las reuniones. Es casi como si te prohibieran no reunirte. Supongo que volveremos, porque no nos permitirán no hacerlo".

Neil decía estas cosas medio en broma pero va algo de verdad en ellas sobre esta reunión que no lo es tanto. Nunca tuvieron un solo estilo y nunca se separaron del todo. Músicos más obsesivos al catalogar su obra habrían firmado Pygmalion con otro nombre de banda. Otros, más flexibles, habrían firmado los de Slowdive y los de Mojave 3 como una misma banda. Al final se trataba de poner cierta palabra en el póster del festival y volver a tocar unas cuantas canciones. Y que la próxima vez que Rachel comparta sus consejos de cuidado felino la prensa recuerde quién es ella.

5/17/2017

al modo de delia

Los archivos de Delia Derbyshire están desde 2007 en la Biblioteca John Rylands, en Manchester. Para invitar al público a visitarlos es común que la describan con los términos “pionera” y “visionaria”; lo mismo ocurre con las reediciones de su música en el sello Trunk. Lo distintivo es que a otros que reciben esos adjetivos hay que buscarlos en sitios especializados, mientras que, como explica Caro C (directora de la organización Delia Derbyshire Day), “la música que ella hizo fue la banda sonora de la infancia de muchos”.

Tras la muerte de Delia en 2001, su electrónica pre-sintetizador ha sido comúnmente descrita como adelantada a la época. El consenso es que sus sonidos para televisión, radio, teatro y cine* no suenan a rareza de los sesenta, sino a géneros específicos que surgieron y fueron populares después. De nuevo, no hace falta buscarlo en espacios especializados: se ha dicho lo mismo en la trivia de un sitio humorístico que en un programa dirigido a niños.

El problema de llamarle a alguien pionero en un género es que sugiere que ese género le esperaba para ser cartografiado y divulgado. Si le llamas visionario, suena a que la Historia sólo podía ser de un modo, y este visionario fue el único que pudo preverlo. Frecuentemente, como ocurre en el caso de Derbyshire, se trata más bien de una influencia directa que no lo parece porque pasa por un período de latencia.

Que la televisión de un país tuviera, en los sesenta, música electrónica hecha de grabaciones de campo y cintas tratadas, no era normal. En el resto del mundo esta música no se daba, o se daba en la academia, la fundación involucrada en artes o en la galería, pocas veces en el entretenimiento masivo.

En una investigación para Critical Studies in Television, David Butler explica la relación de los británicos con la música electrónica antes del Radiophonic Workshop de la BBC, para el que trabajó Derbyshire entre 1962 y 1973. El público había escuchado estos nuevos sonidos en contadas ocasiones, como en Quatermass and the Pit (serie televisiva de 1958) y en All That Fall, obra para radio de Samuel Beckett y con sonidos tratados por Desmond Briscoe (1957; Briscoe fundaría el Radiophonic Workshop con Daphne Oram al siguiente año). Incluso cuando el público intentaba ser atento le fallaba:

La BBC reconoció que la interpretación de Perspectives, pieza de Luciano Berio, en los Proms de 1960, fue escuchada con “cortés pero incómoda atención”, y hubo un claro alivio cuando la orquesta regresó “al escenario para continuar el concierto con música natural”. “(El tema de Derbyshire para) Doctor Who fue un caso muy distinto, su regularidad (un programa semanal a la hora del té, dirigido a toda la familia) aseguró que, para mucha gente en 1963 y 1964, ésta fuera la primera vez que escuchaban música electrónica basada en cintas. (Butler, 2014)

La novedad seguía siendo demasiada para el público adolescente y adulto; aquí van tres ejemplos tomados de ese mismo texto. Un quejoso escribió al Radio Times (1960) que la cortinilla del Radiophonic Workshop para el noticiero de las dos era “una pesadilla en locomotra”. Otro les dijo en 1962 que “la BBC ha olvidado la música normal y se limita a la música electrónica, también conocida como emanaciones de espanto”. Del tema de Doctor Who dijo el Daily Mirror, en 1963, “es un ruido pulsante con ritmo y melodía”.

Fueron los niños británicos que crecieron con The Tomorrow People o Doctor Who, también acostumbrados a una radio llena de cortinillas de electrónica, los que mejor asimilaron los nuevos sonidos. El artículo de Butler nos adelanta que en esa generación estaban los futuros músicos de electrónica. No ahonda en ello pero pueden confirmarlo en documentales como Synth Britannia (Ben Whalley, 2009) y los que hay sobre diversas bandas de esa generación.

Volvemos a esa importancia de los recuerdos musicales de infancia, sobre la que antes citábamos a Tim Byron y Simon Reynolds. También a cómo direcciones tomadas décadas atrás tienen una influencia prolongada. En este caso, cuando la BBC creó el Radiophonic Workshop para hacerse de efectos de sonido reduciendo costos, sin saberlo también estaba formando a la primera generación que vería a la música electrónica con tanta naturalidad como para hacerla pop. Esta cadena de acontecimientos además deja a Delia Derbyshire y sus temas para televisión como una de las influencias determinantes en la música de su país, si bien en su momento hasta se le negaba crédito.

5/11/2017

sobre "story of your life"

Los extraterrestres de Story of Your Life tienen una conciencia simultánea y una escritura que conviene a ésta. Los que nos han advertido sobre cómo el lenguaje falla para referirse al mundo se arrancarían un brazo por acceder a esa escritura. Bergson lamentaba que el lenguaje estaba hecho para hablar del espacio y para llamar a la acción y por eso vemos para actuar en lugar de ver para ver. Se escapa en parte a esos modos mediante la intuición. Se escaparía completamente con esa escritura de los heptápodos extraterrestres.

Para esta conciencia toda la vida propia será el nuevo presente, y el único futuro pensable será el de otra generación. ¿Qué ocurriría luego del final de Story of Your Life? Cuando esa escritura se normalice sería enseñada en la infancia. La infancia como tal desaparecería, pues el todo por venir se integraría a la conciencia a temprana edad y con eso llegaría el imperativo de reducir el sufrimiento de los que vengan después. Cada generación querría el bien de la siguiente con la misma naturalidad con que hoy compramos un paraguas porque está por llegar la temporada de lluvias.
The heptapods are neither free nor bound as we understand those concepts; they don't act according to their will, nor are they helpless automatons. What distinguishes the heptapods' mode of awareness is not just that their actions coincide with history's events; it is also that their motives coincide with history's purposes. They act to create the future, to enact chronology.
Freedom isn't an illusion; it's perfectly real in the context of sequential consciousness. Within the context of simultaneous consciousness, freedom is not meaningful, but neither is coercion; it's simply a different context, no more or less valid than the other... knowledge of the future was incompatible with free will. What made it possible for me to exercise freedom of choice also made it impossible for me to know the future. Conversely, now that I know the future, I would never act contrary to that future, including telling others what I know: those who know the future don't talk about it. Those who've read the Book of Ages never admit to it.

5/10/2017

no puedo hacer esquelas

De los que estábamos siempre en la barra del bar uno está por hacerse indigente (o lo es intermitentemente) y otro murió la semana pasada. Me asquea lo que escriben de los recién muertos. Que la vida suene a película de las cinco de la tarde. Con introducción, nudo y desenlace claros, para que el hagiógrafo esté satisfecho de sí mismo. Me dan ganas de decir cómo recuerdo yo al muerto, pero lo que más admiro en alguien es que viva sin aspavientos, incapaz de proezas morales pero también incapaz de hacer sufrir. Lo que hace a una persona aburrida, lo que la hace una mala historia, eso admiro. Y ya mejor no digo nada y dejo que los recuerden con el sesgo que les gusta y los olviden pronto como nos van a olvidar a todos.