10/31/2017

death is not the end

Tenía al Christmas EP de Low como el álbum navideño más triste, hasta que conocí las recopilaciones de Death Is Not The End.

Este sello despidió el fatídico 2016 con The World Is Going Wrong, un antología que tiene en la portada un pino navideño en llamas. La hoja de prensa la describe como “el regalo perfecto para el amigo insondablemente deprimido por el estado de la humanidad”. No era la primera vez: el año anterior lo cerraron publicando Death May Be Your Christmas Gift.

El nombre del sello proviene de una canción del Down In The Groove, uno de los álbumes peor recibidos de Bob Dylan, y es quizá la única de sus canciones que es más recordada con otro intérprete: Nick Cave, en Murder Ballads*.

Este nombre ya adelanta varias cosas. Alude a algo ya ocurrido pero que pervive, lleva un dejo de espiritualidad y, ya que también nos remite a ese álbum de Cave, tiene algo de vida a trasmano. Después de todo, en su catálogo está la música de prisioneros recuperada por Harry Oster y Alan Lomax.

El principal interés de DINTE es la música que ya era antigua cuando fue registrada por musicólogos y folcloristas, como las grabaciones que Frederic Ramsey hizo del blues de Horace Sprott, las de R. Gordon Wasson con María Sabina, o la antología de cueca que Violeta Parra hizo en 1959.

DINTE es una labor del londinense Luke Owen y existe desde el verano de 2014. Publica principalmente en caset, si bien todo el catálogo puede escucharse en Bandcamp y cuenta con un programa de radio mensual.

En una entrevista con Ransom Note, Owen explicó que su interés no es el de un audiófilo, que prefiere las imperfecciones de una grabación de campo o el crepitar de la pizarra. No todo lo que ha sacado DINTE es del continente Americano o de otra generación. Desde 2016 publica a una banda nueva, East of the Valley Blues, que son unos gemelos de Toronto bajo la influencia de John Fahey, y también tiene dos antologías de Ored Recordings, sello ruso dedicado a la música tradicional del Cáucaso. Pareciera que la única regla es no publicar nada de su tierra, Inglaterra. Por lo pronto yo estoy esperando su antología navideña de 2017. A como estuvo el año espero algo igual de devastador que The World Is Going Wrong.

*Una actividad excelente para borracheras solitarias es improvisarle estrofas a esta canción. Cántese como si uno tuviera la dentadura (y los hábitos) de Shane MacGowan.

10/26/2017

recuerde a los arizmendi

Ayer por la tarde me tocó ver dos entrevistas en televisión, en el mismo canal y en menos de una hora. En la primera una investigadora hablaba de mexicanas cuya historia debería difundirse más, poniendo como ejemplo a Elena Arizmendi. De ahí siguió una entrevista sobre la revista Esquina Boxeo, celebrada por historiar a boxeadores ahora olvidados, poniendo como ejemplo la carrera de Baby Arizmendi.

9/26/2017

78 por minuto

El público de programas como el español Melodías Pizarras (Radio 3) o el mexicano Amor Perdido (Radio Red) ha sabido que algunas de las casi centenarias canciones que tocan son estrenos, pues no habían sonado antes en radio. Considerando que esos discos eran frágiles y morían un poco en cada reproducción, podemos decir que esas canciones vetustas son más escuchadas ahora que en su tiempo. También que están contados los días para rescatarlas, antes de que toda esa cera con sonido se vuelva polvo, y antes de que desaparezcan las herramientas para escucharla. Según George Blood, quien digitaliza miles de discos de 78 revoluciones en su estudio, para algunas de las agujas de gramófono ya sólo queda un proveedor en todo el mundo.

La tarea más ambiciosa de George Blood se llama The Great 78 Project y ha sido comisionada por The Internet Archive. Pepenando en colecciones particulares, bibliotecas y estaciones de radio consiguieron 250 mil de estos discos (cada uno con una canción por cara), de los cuales han digitalizado más de 25 mil. El conteo avanza cada hora y pueden seguirlo al momento en Twitter. En su destino final, The Internet Archive, las canciones están organizadas por número de reproducciones, es un hit parade decidido por una generación bisnieta de la que hizo las canciones. Ahí podemos ver que la más escuchada es “The Happy Monster”, de Chubby Jackson y su orquesta. La siguen de cerca versiones de “You Are my Sunshine”, “House of the Rising Sun” y algo llamado “I Want A Hippopotamus For Christmas”. Así describen este proyecto:

Queremos resaltar las decisiones tomadas por coleccionistas a lo largo de décadas, y desarrollar colecciones de consulta, con artistas y géneros poco difundidos. La digitalización hará que estas rarezas estén a disposición de investigadores en un formato que puede ser manipulado y estudiado sin dañar a los objetos. Conservamos el crepitar y las imperfecciones, prominentes en muchos casos, e incluimos archivos hechos con diferentes tamaños y formas de aguja para permitir diferentes tipos de análisis.

Uno de los ejemplos que usa The Internet Archive para explicar la importancia del proyecto es la carrera de Aileen Stanley. Esta cantante vendió 25 millones de discos en los años veinte pero sólo unas pocas de esas canciones se habían rescatado digitalmente, dando una idea de con qué facilidad hasta un registro con copias abundantes puede perderse.

El archivo insiste en cómo el proyecto ayudaría a investigadores. Considerando la edad de estas grabaciones también pueden verlo como una plétora de samples para usar legalmente en nueva música.

Si no han visitado recientemente The Internet Archive, aprovechen para ver el estado actual de su servicio Open Library. Ha dejado de tener únicamente libros del dominio público para convertirse en una verdadera biblioteca global, con títulos recientes en préstamo sin ninguna restricción de nacionalidad o motivos.

7/03/2017

el paso moroso de un insecto

Sin duda uno de los rasgos más singulares de mi carácter es la extraña superstición que me hace extraer un presagio de cada objeto y en un día convertir mil cosas en otros tantos oráculos. No necesito describir aquí algo que entiendo demasiado bien. El paso moroso de un insecto me sirve para responder preguntas sobre mi destino. ¿No es algo singular en un profesor de física?, ¿será esto inherente a la naturaleza humana?, ¿acaso en mí se ha vuelto monstruoso algo que en su proporción y mezcla natural es benéfico?
Lichtenberg, J-694

7/02/2017

volveremos porque no nos permitirán no hacerlo

Dicen que una forma de hacer que un gato perdido encuentre el camino a casa es vaciar la bolsa de la aspiradora en la entrada de la casa. La idea es que los gatos adoran su propio olor y que en la bolsa de la aspiradora seguramente habrá muchos pelos del gato. En algún momento de 2009 una vecina de la periferia londinense siguió ese consejo y consiguió que su gatito perdido regresara a casa. Como no habían pasado muchas cosas relevantes ese día el asunto terminó en las noticias regionales de The Guardian. El artículo recogía el nombre de esa vecina de la periferia londinense, Rachel Goswell, y tenía una foto de ella, feliz, cargando a un gatito de unos meses de edad. La nota y los comentarios no mencionaban la ocupación de Rachel.

Que la cantante de Slowdive pasara de incógnito en una publicación inglesa suena raro ahora. La reunión de la banda en 2014 los hizo cabeza de cartel en varios festivales y el álbum que hicieron en 2017 (el primero en 22 años) ha recibido mucha atención. Sucede que 2009 es un país extranjero y allí las cosas se hacían de manera distinta. La idea “el regreso de Slowdive” todavía no tenía mucho sentido entonces. A decir verdad, sigue sin tener mucho sentido.

La nostalgia por Slowdive suele ser nostalgia por algunas canciones (“Alison”, “40 Days”, “When the Sun Hits”) de Souvlaki, su segundo álbum. Son lo más rockista que hizo la banda, mientras que el resto de Souvlaki y el primer álbum completo se parecen más a inhalar éter en la Estación Espacial Internacional. Y el tercer álbum, Pygmalion, ya fue abiertamente un disco de ambient.

Después de eso tampoco hubo desbandada total y los integrantes del grupo siguieron en contacto. Rachel Goswell y Neil Halstead continuaron como Mojave 3, pero por alguna razón el público decidió que esa banda folk merecía un lugar más modesto que Slowdive. En las entrevistas Neil veía el regreso de Slowdive como algo posible, difícil, innecesario y redituable. Todo al mismo tiempo.

En 2009 dijo “no creo (que vuelva Slowdive), sólo ocurrirá si necesito mucho el dinero”. Para 2012 aceptaba que se necesitaría “un chingo de dinero… es de locos cómo se han puesto de moda las reuniones. Es casi como si te prohibieran no reunirte. Supongo que volveremos, porque no nos permitirán no hacerlo".

Neil decía estas cosas medio en broma pero va algo de verdad en ellas sobre esta reunión que no lo es tanto. Nunca tuvieron un solo estilo y nunca se separaron del todo. Músicos más obsesivos al catalogar su obra habrían firmado Pygmalion con otro nombre de banda. Otros, más flexibles, habrían firmado los de Slowdive y los de Mojave 3 como una misma banda. Al final se trataba de poner cierta palabra en el póster del festival y volver a tocar unas cuantas canciones. Y que la próxima vez que Rachel comparta sus consejos de cuidado felino la prensa recuerde quién es ella.