9/19/2018

¿aprovechando el sismo o qué hace?

En los días posteriores al 19 de septiembre de 2017 hubo una nueva forma de rapiña, la de aprovechar el sismo para difundir la marca propia o cotizarse mejor en el mercado simbólico cultural. Lo hizo Televisa pero también miles de mexicanos que sin querer queriendo reproducen los modos de Televisa. Un caso que parecía leve pero fue empeorando: la librería de viejo que hizo un remate porque sus libros se habían caído durante el temblor.

La librería no tenía daño estructural, sólo estantería caída. Hasta ahí el remate sólo parecía oportunista, pero no más oportunista que otras cosas que pasaron esa semana. En esos días las brigadas de rescate tenían que pedir a algunos "solidarios" que ya dejaran de sacarse fotos de lo buenos que eran, y que ya no se amontonaran en la Roma porque Xochimilco también necesitaba ayuda, y que ya aceptaran ayudar de cualquier manera y no sólo del modo que les servía para promoverse.

Lo de la librería me pareció mucho más siniestro hace unas semanas, cuando me tocó ver un episodio de Zoorbano, un programa de TV donde entrevistan a artistas y promotores culturales de la Ciudad de México. Ese episodio lo grabaron un año antes del sismo y ahí entrevistan a la chica y el chico que tenían esa librería. Cuentan que la chica heredó la librería del padre, pero que el chico quería tener una librería más pequeña y sofisticada, y que para eso tenían que encontrar el modo de deshacerse de esas pilas de libros viejos.

Estaban esperando una oportunidad desde un año antes y decidieron que el sismo era el momento. De miedo. Ya sé que en México hay cosas mucho más dañinas, pero a mí me dan más miedo los que encima de ser méndigos quieren parecer inofensivos. Como esta gente de la librería. O Álvarez Icaza. O los monitos de Amparo Serrano.

7/23/2018

es necesario, excepto cuando no lo es

No hay un modo fijo de contar historias, pero encuentro menos satisfacción en una historia que no respeta las reglas de su propio mundo.

Una de sus formas más sencillas: modificar la resistencia de materiales y que esto afecte el desarrollo de la historia, como en las películas de James Cameron. En Aliens, la resina con que los xenomorfos atrapan a los humanos es irrompible hasta que Ripley rescata a Newt. En Avatar los trajes AMP tienen escotillas inmunes a las armas de los Na'vi, hasta que la historia requiere que una de esas escotillas sea vulnerable.

En formas más complejas puede tratarse de un proceso que no tiene sentido en nuestro mundo pero es fundamental en el de la historia, hasta que la historia decide ignorarlo. En The Killing of a Sacred Deer, Steven se decide a hacer el sacrificio que liberaría a su familia cuando su hijo ya está en fase terminal, algo que dentro de las reglas de ese mundo parece más un homicidio por compasión que el sacrificio solicitado. Hay un elemento de azar para justificar la acción, pero parece que ésta se realiza fuera del tiempo acordado.

En Hisone to Masotan también se requiere un sacrificio, esta vez para que una criatura no destruya Japón. Al final se opta por una solución más técnica que mística, que es plausible dentro de las reglas de ese mundo, pero convierte los once episodios y medio anteriores en un gran red herring, y en ese caso ¿qué historia se estaba contando?

Al llegar la solución de un modo ajeno a la trama principal, los afanes de los personajes resultan tan inútiles como los de los héroes trágicos. Pero, al no subrayar en sus finales la inutilidad de los procesos vistos hasta ese momento, más que un sentido trágico sólo tengo la impresión de que la historia más interesante estaba en otro lado.

7/14/2018

hay que perder el tiempo de mejor modo

En los primeros años de popularidad de internet estaba claro que la gente iba a posturerar. Esa joven de Hong Kong en el foro probablemente era un señor de Salt Lake City, pero poco importaba si lo que escribía servía de algo. En los veinte años siguientes esto siguió siendo la norma, incluso hubo un compartimento diferente para cada pose.

La familia en Facebook. Una segunda cuenta de Facebook para el trabajo. Las crisis anónimas en Tumblr. El diario aséptico como Instagram y el séptico como Finstagram. Otras veces los compartimentos los hizo el año: el facebook lúdico de 2007, el serio de 2012, el apocalíptico de 2016, el hartante de 2018.

Me provocan repeluz los análisis de internet y redes sociales que pretenden esencializar. Dependiendo de la actualización en que vayan y la cartografía de responsabilidades, acusaciones y enmiendas parciales, esas vías son al mismo tiempo ágora, conspiración o pared de baño público. Solicitud de empleo, de afecto, de sexo, de atención o de anonimato. Solicitud de dinero porque sí, por tu trabajo o por tu historia trágica. Mercado negro, mercado legal, mercado donde uno es mercancía (a veces por hacer algo y otras veces sólo por estar ahí).

Pienso en estas cosas porque leí En el enjambre de Han y me pareció la mayor pérdida de tiempo de los últimos diez años.

6/13/2018

leonor acevedo e hijo traducen a woolf

Las traducciones de Orlando y Un cuarto propio atribuidas a Borges las hicieron Leonor Acevedo y su hijo, Jorge Luis Borges. Sabemos que en una Leonor tradujo y Jorge Luis editó y que en la otra intercambiaron tareas, pero no queda claro qué pasó en qué libro.

Por muchos años pensé que las referencias al Orlando "traducido por Borges" eran producto de una confusión. Según recordaba de la edición que yo había leído (Edhasa, 1986), él era el autor del prólogo, pero no se acreditaba a ningún traductor.

La confusión no era de los lectores: las demás ediciones suelen llevar un "traducción de Jorge Luis Borges" en la portada, oficialmente él es el traductor. Repasando entrevistas sabemos que esas traducciones fueron una colaboración con su madre.

di Giovanni: How many translations of Faulkner, Virginia Woolf, and other american writers—
Borges: Virginia Woolf is hardly an American writer.
di Giovanni: —and other writers in English were done by Leonor Acevedo de Borges?
Borges: Yes, she did the translations, but I signed them!
di Giovanni: Did you really do them, or did your mother help you with them? Or did she do them and you polish them?
Borges: No, I think the truth—and I owe you the truth—is that I did some of them and that she polished them.

Conversación con Norman Thomas di Giovanni en 1971. Jorge Luis Borges: Conversations. The University Press of Mississippi.



FERRARI. That’s right. You’ve translated A Room of One’s Own too, I gather, which is also by Virginia Woolf.
BORGES. Yes, but now, since it’s just the two of us here, I’m going to let you into a secret—that it was really my mother who translated that book. I edited the translation a little, in the same way that she edited my translation of Orlando. The truth is that we worked together.

Conversación con Osvaldo Ferrari en 1985. Jorge Luis Borges: Conversations Vol. 2, Seagull Books.



Sabato: Pero a propósito, Borges, recuerdo algo que me llamó la atención hace un tiempo en su traducción del Orlando, de Virginia Woolf…
Borges: (Melancólico) Bueno, la hizo mi madre… yo la ayudé.
Sabato: Pero está su nombre.

Diálogos Borges-Sabato. Emecé. Buenos Aires, 1976.

6/07/2018

los vehículos de la canción

1. En 2018 por primera vez hubo un álbum de kpop en el número uno en Billboard y lo raro era que fuera la primera vez, con lo popular que es el kpop en el mundo y los años que lleva así.

Las historias de los idols del kpop suelen ser tan parcas como sus videos son vistosos. “Baila desde pequeño” y “encontró grupo luego de muchas audiciones”. Y no se acostumbra que opinen sobre nada que no sea su trabajo. Los de BTS, el grupo que consiguió ese número uno, son más elocuentes y en sus videos hay claves para desmenuzar. Así que, a diferencia de sus colegas, hay más historias qué contar sobre ellos, y el público masivo global adora eso. Lo adora a tal grado que esas historias llegan a tener una vida propia, independiente de las canciones y de las personas que sirven de vehículo a esas canciones. O pueden llegar a ser el vehículo principal de las canciones.


2. Es casi físicamente doloroso repasar la vida de Woody Guthrie. Cada persona que estuvo cerca de ese hombre lo recuerda como una garantía de desastre y daño. Con todo, hay una frase que ahora cifra su persona, por encima de sus canciones y por encima de su calamitosa vida: “esta máquina mata fascistas”.

Esa frase pegada en su guitarra es una declaración de principios buenísima. Tan buena que hace que olvidemos que Guthrie era ambivalente en ese asunto de combatir fascistas, como lo ha explicado Greil Marcus en un varias ocasiones:

En los años treinta, junto con Pete Seeger, Guthrie escribió canciones pacifistas denunciando la intervención estadounidense contra Hitler, cuando el pacto entre Hitler y Stalin estaba en vigor y ésa era la línea del Partido Comunista; tan pronto Hitler invadió la Unión Soviética y esa línea cambió, Roosevelt y Churchill, antes presentados como carniceros y mentirosos, debieron ser convertidos en héroes acompañando a Stalin. Esa forma de venderse (venderse a sí mismo y a su canción a la causa que parecía necesitarla más que él) fue constante en Guthrie. Notes on Woody Guthrie’s Mermaid Avenue.

3. El artículo “All Rise for the National Anthem of Hip-Hop” (The New York Times, 29 de octubre de 2006) y el documental Sample This (Forrer, 2012) comparten anécdota pero cuentan historias diferentes.

El artículo cuenta cómo una banda armada por el productor Michael Viner grabó una versión de “Apache” que terminaría siendo la fuente de samples favorita del hip-hop. Es más una historia de las peculiares personas que participaron en la grabación, ese tipo de personajes en los que se ceba Adam Curtis al analizar la ideología californiana, hecha a partes iguales de innovación y venta de humo. Viner es el ejemplo perfecto de ambas cosas: fue de los primeros en vender audiolibros, también inició su carrera en el entretenimiento con un LP de “grandes éxitos” de Marcel Marceau. Eso en el artículo. Al documental, que es la versión más conocida de esta historia, le falta poco para decir que Viner inventó el hip-hop.


4. En Love & Mercy (Pohlad, 2014) vemos a Carol Kaye y Brian Wilson en el estudio. Carol le hace ver que algo no funciona en la instrumentación, Brian responde “pues en mi cabeza funciona” y ella termina asintiendo, como reconociendo el genio de Wilson.

Son unas pocas palabras y un gesto pero hay mucho en juego en esa representación: tal como esta historia se cuenta en torno a las fogatas, Wilson requería de mucho tiempo en el estudio por lo innovadora que era su música. Si le preguntan a Carol, ella sigue segura de que se debió a las limitaciones que tenía Brian para comunicar sus ideas.