7/08/2010

juan hernández luna

"Violenta ciudad bajo el agua" podría ser la descripción de mi ciudad en este momento. Es el título de un cuento de Juan Hernández Luna, incluído en El hombre en las dos puertas, homenaje mexicano a Philip K. Dick. En él aparecen también cuentos de José Luis Zárate, Gerardo Porcayo, Bef, Alberto Chimal y Gerardo Sifuentes, nombres habituales de la ciencia ficción, fantasía y novela negra mexicanas.

En otros países, donde cuentan con más popularidad, esos géneros se leen, comentan y premian por separado, cada uno cuenta con sus espacios. En México iban de la mano para que tuvieran presencia. Los autores se conocen, son amigos.

Yo que nunca he pisado una convención internacional de ciencia ficción, lo más cercano a eso que he conocido eran las Jornadas de detectives y astronautas en la FIL de Monterrey. Zárate, Porcayo y Hernández Luna en una misma mesa, haciendo bromas para un público que compartía sus lecturas. Un ambiente muy distinto al de las demás presentaciones de la FIL.

Juan Hernández Luna hacía novela negra con denominación de origen. Naufragio toma su nombre de la canción de Agustín Lara que interpreta la Sonora Santanera. Uno de los personajes es un trasunto de Nacho Tréllez. En Tijuana Dream hizo de sus amigos Zárate y Porcayo el Dúo Económico, detectives de ocasión, acompañados por una reportera "de buena pierna", la joven Carmen Aristegui.

Como comentó en varias conferencias, le daban flojera las descripciones y los monólogos retorcidos. Sus novelas eran de acciones y decisiones. Breves y rápidas. Paco Ignacio Taibo II lo llamó "el más duro, el mejor, el relevo en la novela negra mexicana".

Obtuvo dos veces el premio Hammett en la Semana Negra de Gijón, por Tabaco para el puma (1997) y Cadáver de ciudad (2007). En 2005 impulsó un programa de fomento a la lectura entre policías de Ciudad Neza.

Nunca supe por qué su novela Yodo se llama así, no hay ninguna referencia al yodo en esas páginas. Tampoco podré pregúntarselo en una de sus presentaciones. Hoy murió a los 47 años, de un paro respiratorio.

Mi amiga Susana Ruiz me comentó hace años algo dicho por Juan Hernández Luna. "La literatura no te va a proteger del frío, pero puede protegerte de otro tipo de frío". Pero nada protege del último frío.

3 comentarios:

sr. magnánimo dijo...

:(

Los dueños del changarro dijo...

Hace algunos años leí "Yodo", no fue el que más pero me agradó. Hoy compré "Naufragio"; no hace frío, al contrario, hace mucho calor, pero aún acalorado, con el sol rebosante sobre mi cabeza y con mucha sed, puedo decir que también la literatura puede aliviar el calor, como la mejor cerveza. Algunas páginas más y termino el libro.

Nicolás Díaz dijo...

Creo que en un episodio de Black Books hacen eso, leer libros sobre frío porque están pasando por una temporada de calor horrible. Habrá que intentarlo.