4/16/2006

infinite monkey

La primera referencia que tuve sobre los monos mecanógrafos vino de una antología de CF. Era un Todolibro Bruguera (ediciones de bolsillo que vendían en cualquier supermercado a mediados de los ochenta) que tuve de niño, con el dibujo de unos hombres de barro en la portada.

El cuento, muy corto, iba así: un ángel recibía como castigo la custodia de un par de monos que aporreaban máquinas de escribir. En el horizonte se alzaba una inmensa roca que cada año era picoteada una sola vez por un pájaro. El castigo del ángel terminaría cuando el pájaro hubiera demolido la roca a picotazos. La idea era que durante ese tiempo, larguísimo pero no infinito, los monos teclearían todas las combinaciones de letras posibles y conseguirían escribir algo coherente.

El libro debió perderse en alguna mudanza. La imagen de los monos mecanógrafos siguió apareciendo en los lugares más diversos, incluso en un capítulo de los Simpson (que es algo así como acceder al Topos Uranos en plan pop). Pero nunca pude recordar cómo se llamaba el cuento, o quién lo había escrito. Y siendo tan común la imagen de los monos mecanógrafos, seguramente tenía un origen más antiguo.

Hace un par de semanas descubrí Goats, una tira cómica cuya acción ocurre en varios universos paralelos que existen dentro de la laptop de Woody Allen. Uno de esos universos es the infinite monkey dimension, donde habitan los monos mecanógrafos.

Teniendo el nombre oficial de esa imagen (infinite monkey) todo lo que hubo que hacer fue consultar Wikipedia y voilá: el infinite monkey theorem fue enunciado por el matemático Émile Borel en 1913. Dice básicamente que, dada la naturaleza del infinito, un mono golpeando teclas al azar en una máquina de escribir terminará escribiendo cada libro disponible en la Bibliothèque Nationale de France. En la versión anglosajona del teorema lo que el mono escribe son las obras de Shakespeare. Es la misma idea detrás de "La biblioteca de Babel" de Borges.

Resultó que el cuento era "Been a long, long time", de R.A. Lafferty, incluido en la antología Galactic Empires Volume One, de Brian Aldiss, de la que seguramente era traducción el mentado Todolibro.

Si se dan una vuelta por goats.com no dejen de ver las camisetas.

1 comentario:

Poisoning Fairy dijo...

Eso del "aporreo de máquinas de escribir" me suena conocido... es que tengo una amiga que es "el azote de los teclados de las computadoras".