7/04/2006

annie haul y el ventilador expósito

Tiempo que puede pasar un ventilador abandonado en una acera de Monterrey sin que nadie se lo lleve: por lo menos una hora. Comprobado empíricamente.

La mudanza se realizó gracias a los puntuales servicios de Annie Haul, es decir, con la camioneta que Ana tomó sin permiso para cargar mis chivas. Subimos las cosas, recorrimos el centro, llegamos a mi nuevo domicilio (que está entre el edificio del PAN y un lupanar), descargamos, subimos tres pisos y hasta el final de toda la operación surgió la pregunta: ¿dónde quedó el abanico? Pues en algún lugar cerca de Porfirio Díaz y Washington. Y hasta crees que todavía va a seguir ahí. La Ana insistió en que fuéramos a ver y, mira por donde, ahí estaba la maldita cosa, paradita en medio de la banqueta. Ya sé que esas chunches valen como 100 pesos y que duran un año, pero yo corrí hacia él como si fuera mi hijo perdido durante décadas, y terminé alzándolo por encima de mi cabeza, para conmoción de los automovilistas y de una señora en mecedora. Nunca un ventilador me había hecho tan feliz.

Pd. Baobab llegó a Vichy. Dice que Francia es como el sexo: tal como te lo describieron pero no como lo imaginabas.

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