8/26/2005

replicants

A mediodía llegó un mensaje de Pris, la amiga tapatía. Esta vez no decía "iré la próxima semana" o "ve apartando un día" (como en años anteriores, en los que al final no pudimos vernos) sino "acabo de llegar a Monterrey, ¿a la noche en el Iguana?" Así que ahora sí se vieron Pris y J.F. Sebastian. Descubrí que tenía mucho sin escrbirle: yo me quedé en la graduación y la boda, pero la historia ya iba en mundo laboral y divorcio. Notas mafufas: ahora trabaja para el rector que quiso expulsarla cuando era estudiante, y también tiene un espacio en el Canal 7 (si no lo he hecho, en otra ocasión debo contarles qué era el Canal 7 de Guadalajara). Se supone que para ver a Interpol todo lo que debo hacer es aparecerme allá, no pagaría boleto. Suena bien, pero si me costó volver a ver multitudes regiomontanas, no me veo viajando a Guadalajara. Al margen, su retrato de estas tierras: "...todos los narcos tapatíos se vinieron a Monterrey, por eso está así ahora, pero es bueno, le quita lo mocho a las ciudades, donde hay narcos todo lo demás también se vale".

Antes de eso, en la tarde, llamó Mamandrila. "Tu papá y yo soñamos contigo, ¿estás bien?" Justo antes de que sonara el teléfono estaba pensando que no, no lo estaba, pero a ella le dije que sí.

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