11/04/2004

chuck palahniuk - diario. una novela.

Uno se puede suicidar de mil formas distintas sin morirse de verdad. Él, Peter Wilmot, ha intentado matarse y sólo consigue quedar en coma. Ella, Misty Kleinman, debe tomar un empleo para mantener a su hija y cuidar de su marido vegetal. Como los viejos marinos, lleva un diario para que su pareja sepa lo ocurrido durante el distanciamiento. Cada día es un reclamo por la vida a la que ha sido condenada. Por el diario también nos enteramos de la infancia de Misty, cuando imaginaba una isla con forma de esqueleto de pescado, con una calle en cada espina y un puerto para el ferry en la cabeza. Ella imaginó esa isla durante años, dibujó cada uno de sus edificios de piedra y eventualmente esos dibujos la llevaron a estudiar pintura.

Inmortalidad de fabricación casera. Constantemente llegan llamadas. Los viajeros descubren que sus casas, remodeladas por Peter, tienen habitaciones de menos: en alguna ha desaparecido la cocina, en otra el cuarto de lavado. Tratando de descubrir dónde han ido a parar sus cuartos rompen el tapiz y los recubrimientos de madera, dejando al descubierto frases amenazadoras. Peter ha marcado su territorio, como antes lo hicieron Maura Kincaid y Constance Burton, las pintoras de la escuela de Waytansea, los célebres fantasmas del lugar. Como si se tratara de una pesadilla de Philip K. Dick, las inscripciones de los muertos aparecen para alertar a los vivos: "sal de esta isla mientras todavía puedes".

Cuando no entiendes algo puedes hacer que signifique cualquier cosa. Si Palahniuk se limitara a desenmascarar los peligros del culto al trabajo y el lujo no pasaría de lo que hacen Houellebecq, Easton Ellis y otros pregoneros de la Caída de Occidente. Así que sus personajes escarban más hondo, hasta dar con esa última veta de energía vital que permanece latente bajo el hastío. Y aunque ésta irrumpe en la historia derrumbando la mascarada de comodidad, él la muestra parcamente, sin fanfarrias ni malditismo impostado. En Diario, los conocimientos de anatomía que Misty ha recibido en la escuela, en ese remoto pasado cuando no imaginaba terminar como una camarera semi-viuda, le dan la coartada perfecta para auscultar el alma de los personajes sin aludir a ningún sentimiento. La narradora sólo tiene que describir los músculos que son puestos en acción, lo que esas contracciones y distensiones representan. Porque todo lo que hacemos, nuestra postura y caligrafía, las notas que escribimos al margen de los libros y las frases dichas al vuelo, todo es un diario que habla de quiénes hemos sido y qué nos mantiene en pie. Como los cabellos que bajo análisis revelan al especialista nuestras adicciones.

Milagros por encargo. Ser irónicos es el imperativo. Los otros chicos de la escuela de artes rellenaban ositos de felpa con excremento, tejían electrodomésticos con fibra vegetal. Misty pintaba paisajes que suponía inventados, pero más tarde descubrirá que existen realmente en la tierra de Peter, la isla de Waytansea. Wait and see. Cuando vuelva a pintar, con los ojos cerrados y el corazón destrozado, Misty cambiará el destino de la isla. Como lo ha hecho antes y lo hará después, contra su voluntad.

Diario es eso que ordinariamente se llama una novela de ideas, pero Palahniuk, tan cercano a los motivos de Ballard y Dick, no pretende que las consideraciones estéticas (el dolor como herramienta artística, la imposibilidad de hacer otra cosa que autorretratos) o la interpretación de expresiones sostengan por completo el libro, y no duda en darle la tensión de un relato de horror. El día que se decidan a llevarla al cine lo mismo podría hacerlo Fincher que Amenábar. Con Diario, Palahniuk se ha atrevido a jugar varias partidas de diferentes juegos al mismo tiempo y las ha ganado todas. Ampliamente recomendable.

Chuck Palahniuk - Diario. Una novela. Mondadori. Barcelona, 2004.

Apareció en Sonitus Noctis No. 6 (Noviembre 2004)

1 comentario:

Josue Gonzalez Cabrera dijo...

Me gusto la interpretación que se le dio al libro, me ayudo mucho para una tarea.