7/12/2008

l-kan y la monja enana en méxico


Multiforo Alicia, México D.F. Viernes 11 de julio de 2008.

"¿Alguien sabe qué quiere decir que un maleante grite 'pescado' a nuestro paso? Si hay algún mexicano que pueda aclararlo agradeceremos mucho su información". Eso puso Belén en el blog que los grupos españoles L-Kan y la Monja Enana montaron para contar su gira por México. Para mí que el maleante en cuestión les sabía algo, o al grupo le quedó el sacó, porque la noche del concierto los de L-Kan subieron al escenario del Alicia con peces y pulpos de trapo en la cabeza para iniciar una accidentada, sudada y festejada sesión de tecnopop. Y la verdad que esa noche estaba rara. Una conversación entre chico y chica escuchada en el público:

- ¿Y tú qué haces?
- Tengo dos perros.
- No, pero además, con tu vida.
- Veo Dr. House.

De todo les pasó a L-Kan. A Maru, su bajista, lo traían sólo en póster, porque no pudo hacer el viaje. Se veía que arrastraban un jet lag de miedo peludo, sus vestuarios de opereta pop los hacían sudar a chorros y, para rematar en polka, se reventó un parche de la batería. Ni eso los paró, al instante decidieron seguir "con las canciones tranquilas", sin bataca. La cosa era que la fiesta no parara, y con esos dos no para: es como ver a Emily Watson y Cachirulo armando una piñata para niños grandes y borrachos.

Sonaron "La mancha de mora", "Todo por placer", "Aburrida de estar salida", "Todo lo que no", "Bailan" (su propuesta para Eurovisión; ¿pero cómo iban a vencer al Chiki Chiki?), "Modern Talking", "Me he pasado al nylon verde", "Mi iPod y yo", "Escribe mi biografía" y una promesa: algo que habían ensayado con La Monja Enana y que tocarían al final. Ni falta hacía, desde que Belén gritó "¡y ahora pisoteamos La insoportable levedad del ser" para luego, literal y literariamente, saltar sobre una copia del libro de marras, a su servidor ya se lo habían ganado. Cuando yo sea poderoso y todo el mundo me obedezca ciegamente, verán que los tengo en mi fiesta de cumpleaños.

Pensábamos que hasta ahí había llegado la noche, que a la Monja Enana le habían dejado un público demasiado enfiestado y cansado. Así lo notó Ana y para la segunda canción nos metió en cintura. Lo de L-Kan es pogo y trote, la Monja es puro charm. "Por amor se puede hacer de todo, hasta tocar la melódica", explicaron. Parece tan sencillo lo que hacen, canciones de amor con referentes loquitos, todo sobre base tontipop, pero verlo ocurrir es un encanto, los discos no les han hecho justicia. Tenían a todos coreando "Amor Cuántico", "Números", "Casa de muñecas", "Canción de amor No. 3", "Como Lovecraft" y "Villapingüino".

Sin buscarlo mucho, también fue una noche de covers de categoría. Uno de los abridores, Delicado Sónico (la banda de Arlo, de Molécula Records) ya nos había soltado su versión de "El diablo en el cuerpo" (a propósito de Size, ahí viene ya el documental Nadie puede vivir con un monstruo), luego la Monja Enana con su lecturas de "Al otro lado" (Family) y "Otra dimensión" (Fangoria), y el final prometido, todos sobre el escenario para soltar "Al amanecer" (Los Fresones Rebeldes). Eso es caché, señores.

No hay comentarios.: