6/22/2008

"otra vez los juguetes se han puesto a cantar esas sucias canciones”

1. “Es como si John Tenniel y Robert Crumb dieran una fiesta en el mar, con Herman Melville sirviendo el whisky”. Algo así escribí en un foro para referirme a las historias de Tony Millionaire (hasta la fecha él insiste en que es su nombre real), pero ahora me parece una comparación muy sosa. Tony no se formó con comics del underground, ni con ilustradores británicos: su referente son, sencillamente, las tiras cómicas que leía de niño. Por eso el aire arcaico de sus escenarios. Y no es al autor de Moby Dick, sino a Patrick O’Brian a quien ha arrebatado toda la jerga náutica de sus personajes.

Hasta ahí las comparaciones. ¿Qué es lo que hace Tony partiendo de semejantes influencias? Pues son las aventuras de un cuervo alcohólico y suicida, acompañado por un simio demente. Y aunque Drinky Crow y Uncle Gabby (pues tales son sus nombres) han obtenido mayor reconocimiento como tira cómica, su creador los ha hecho transitar por todo tipo de formatos y frente a toda clase de públicos, desde libros para niños pequeños hasta animaciones para transmitir a altas horas de la noche.

2. Sigamos al cuervo y al chango no cronológicamente, sino por orden de corrupción.

En Sock Monkey: a children’s book ambos son monigotes de trapo que cobran vida cuando no son vistos, como si se tratara de The Velveteen Rabbit, o la canción de Cri-Cri. No son el trabajo más elegante del mundo, pero han sido cosidos con cariño por una abuela para su nieto. En este punto no hay ni rastro de ironía: la vida es idílica, el dibujo naturalista y en los estanques viven hadas amables a las que los protagonistas prestan ayuda.

3. La siguiente escala sería The Adventures of Tony Millionaire’s Sock Monkey, una serie de novelas gráficas. El cuervo y el simio siguen siendo de trapo, pero ahora tienen intrigas que involucran a las variadas alimañas y juguetes que habitan en esa casa, la cual siempre conserva el estilo, si bien cambia de fachada y muebles, pues es destruida o incendiada periódicamente por los protagonistas. Su dueño infantil ya no disfruta tanto de su presencia, y cuando escucha a los monigotes alcoholizados (“¡Una perla líquida!” llama el Sr. Cuervo al licor cuando lo descubre por accidente), canturreando temas de taberna, se lamenta diciendo “otra vez los juguetes están cantando esas sucias canciones”.

Para darnos idea de cómo ha cambiado su mundo en este punto, digamos que siguen existiendo las hadas, pero ahora son invocadas con métodos alternativos. A un azulejo ladrón que se negaba a creer en ellas se le realiza una trepanación y se le dan a beber jugos misteriosos para pueda verlas (¿quién dijo Machen?). Aquí las aventuras ya cuentan con elementos náuticos y el lenguaje es un inglés afectado que dice los mayores disparates en la forma más elegante posible.

4. Siguiente estación: Maakies. Se trata de una tira cómica semanal que ha encontrado su sitio en un puñado de publicaciones alrededor del mundo desde hace catorce años. En Maakies las cosas se salen completamente de madre. Drinky Crow y Uncle Gabby son de carne y hueso, viven en un mundo de marinos borrachos, aguerridos lagartos franceses y mujeres de puerto. Las bromas son escatológicas, absurdas o siniestras.

Parece el final del camino, pero es una vuelta al origen. Drinky Crow nació como un dibujo que Tony hacía en las servilletas de un bar, un pajarraco bebedor siempre presto a reventarse los sesos. Fue el cantinero quien convenció a Millionaire de dar continuidad a esa historia y así ha llegado hasta la TV.

5. Como animación estos personajes han tenido dos encarnaciones. La primera fue bastante torpe: Maakies, una serie de cortos que tuvo una breve vida en Saturday Night Live. Desde el tema inicial, parecía una copia mediocre de Happy Tree Friends. Mucho mejor, en animación y apego al espíritu de la tira, es The Drinky Crow Show, serie creada por Eric Kaplan, cuyo programa piloto fue mostrado el año pasado en AdultSwim y contaba con música de They Might Be Giants (John Flansburgh es viejo conocido de Tony).

6. Como resumen, digamos que Tony Millionaire no se ha esperado a que otros diluyan o exageren su obra. Él solito se ha encargado de que Gabby y Drinky sean de todo y sin medida. Mi recomendación personal es The Adventures of Tony Millionaire’s Sock Monkey, donde las historias son más ingeniosas y el dibujo más complejo, sin renunciar al nonsense que es el sello de la casa. Y aquí les dejo algunos links para ver las animaciones:

Programa piloto de Drinky Crow: Parte 1, Parte 2.

Maakies en SNL: Clam Shack, Mermaid.

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