1/18/2008

ruido de madrugada

"¿Les gusta el feedback?", preguntó desconsolada Jessie Evans. La idea era que el público gritara que no, que esa noche el sonido en el Aura era pésimo, que el esperado regreso de Evans y Toby Dammit estaba sonando opaco, que la voz de la cantante no se imponía a las marejadas de ruido que salían de las bocinas. Pero el público dijo que sí, a cualquier pregunta hubiera respondido que sí.

Los elementos eran los mismos que en el concierto del pasado septiembre, magnífico, pero esta vez las cosas se mezclaron mal. No hay problema, de todos modos el Sr. Sagaz no quería llegar temprano a su casa (que está tomada por una familia chihuahuense, muy amable, pero numerosa). Pero nunca pudo sentirse en su lugar en el concierto, iba de los sillones a las escaleras, se acercaba al escenario, platicaba con conocidos en un extremo y otro del lugar. El tipo se pone incómodo, como si pensara que él ha causado los errores de acústica. Ya lo sabe, no debe repetir conciertos, no importa de qué grupo se trate. Las piezas nunca vuelven a caer en su sitio.

Antes del concierto, mientras platicaba con la Santa de Ávila, recordó de golpe la noche en que la gente del Gargas su puso a jugar botella en el patio (sí, como chamacos de secundaria). No dijo nada, sólo pensó en ello, aunque no parecía haber alrededor nada que recordara esa noche. En ese momento la Santa de Ávila dijo "deberíamos jugar botella, esto va a tardar mucho en empezar".

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