5/09/2005

caballos

Cosas irrecuperables de la feria del libro en los noventa. Coincidía con la convención de comics, lo cual llevaba otakus a la feria y ñores a la convención. Como entonces no había distribución regular de Siruela y Valdemar, el stand que tenía esas editoriales parecía mágico (el único otro lugar donde se ha visto la colección El Ojo sin Párpado enterita es el consultorio de un alergólogo en Simón Bolívar). Y la película sorpresa del ciclo de cine.

El ciclo era bastante bueno, pero presentaba películas que ya habían pasado en el Plaza Monterrey o en los cineclubes. El verdadero gancho era la función sorpresa, una por año, en la que el obeso y dedicado programador ponía algo que no se había visto nunca en la ciudad, y como todos confiábamos en el buen tino del tipo llenábamos la sala esa noche. Ahí se vió por primera vez Heavenly Creatures (que llegaría a los cines tres años después, cuando las salas estaban desesperadas por mostrar cualquier cosa con Kate Winslet, tras el éxito de Titanic), también Pequeños milagros de Subiela, un par de años antes de que llegara con la muestra internacional. Ahora que las vemos en perspectiva, resulta que el tema común de esas "películas sorpresa" era la evasión, historias donde los chicos abandonaban el mundo ordinario para refugiarse en uno de invención propia. Quizá el gordo y nosotros teníamos las mismas broncas, o era sencillamente que en los noventa nadie las tenía todas consigo.

La que se me pasó (seguramente por estar babeando ante los títulos de El Ojo sin Párpado) fue Caballos Salvajes. Debió ser en la feria del 96 o 97, no lo recuerdo. Claro que todo mundo salió encantado con ella y me platicaron pedacitos aquí y allá, y nunca tuve la oportunidad de verla. Ni en video, ni por cable, por ningún lado. Hasta el viernes pasado.

Little Annie y yo veíamos videos y de repente salió el anuncio: Caballos Salvajes, la noche del viernes. Salimos, cenamos y regresamos justo a tiempo para verla. Un viejo entra a un banco a reclamar el dinero que le esquilmaron, si no se lo dan se pegará un tiro. El empleado del banco busca a la carrera en los cajones de un escritorio y encuentra mucho más dinero del que debería haber ahí. El viejo no es ladrón ni secuestrador, el chico no es víctima pues lo acompaña voluntariamente. Pero no pueden volver atrás, hay que huir. Y así lo harán durante la siguiente hora y media, con música de Andrés Calamaro de fondo (incluso se escucha "Sin Documentos"). Está facilona, un poco floja al final, pero los personajes están chidos. Para películas argentinas de fuga (con la situación del país eso se ha convertido en todo un subgénero), me quedo con Tan de repente, pero Caballos Salvajes era una de las asignaturas pendientes de mi adolescencia.

pd. A propósito de fugas: al día siguiente encontré Badlands en un botadero de Saharis. In 1959 a lot of people were killing time. Kit and Holly were killing people. Lo del Malick son palabras mayores. Me pasaría un buen rato escribiendo sobre ella, lo dejamos para otra ocasión. Mejor aún: pasen por casa y la vemos. Se vale llevar víveres, la recta final de la quincena siempre es difícil.

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