10/22/2004

pan

Hay una escena en que el espectador descubre lo que podría haber sido todo esto de haber caído en manos de un "artista" como Tim Burton y no en las de un "hábil artesano" como P.J. Hogan. En ella, Peter Pan y Wendy se asoman al estanque de las sirenas y las llaman y éstas se acercan a la orilla y -como suele ocurrir entre los pliegues de los mejores cuentos infantiles- se nos ofrece el rostro oscuro de lo supuestamente luminoso...

...y que ciertos clásicos siguen estando y funcionando mejor entre las páginas de un libro ya amarillento que sobre la pantalla. Y que no hay efecto especial mejor realizado y efectivo que aquel especial afecto que nos produce leer algo para, enseguida, filmarlo a nuestra manera. No en vano, lo más emocionante es cuando, en la oscuridad del cine, oímos aquellos entrañables y perfectos mantras de "todos los niños, menos uno, crecen" o "morir sería una aventura terriblemente formidable". Y entonces cerramos los ojos con una sonrisa.


Rodrigo Fresán, a propósito de Peter Pan (P.J. Hogan, 2003).

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