las soluciones simplonas también son noticias falsas

Esta semana apareció otra guía para detectar noticias falsas, esta vez de la BBC. También varias notas sobre medios que quebraron o buscan comprador. Es buen momento para pensar en las ocasiones en que las guías para detectar noticias falsas sirven de poco.


Cuando todo lo que queda de un medio es el nombre. El caso más notorio es Newsweek, publicación antigua que alguna vez perteneció al Washington Post y luego estuvo asociada a The Daily Beast... y que ahora está ligada a un culto evangélico. Un culto evangélico loquísimo.

La guía dice "busca el titular en Google, si es verdadero, es probable que otros medios confiables la hayan reproducido".  Newsweek sigue siendo citado por otros medios. Incluso The Guardian, que fue de los primeros en advertir lo raros que eran los nuevos dueños de Newsweek, cita a ese medio ocasionalmente.


Cuando el mundo olvida errores graves. The Atlantic, que tiene más de siglo y medio de historia, cayó en blandito cuando los demás medios iban en picada: fue adquirido por la fundación de Laurene Powell Jobs y así inició una nueva etapa.

El problema es que en esta nueva etapa su jefe de redacción es uno de los que aseguraban que Irak tenía armas de destrucción masiva. No contento con eso, en 2010 anunció que estaba por ocurrir el ataque definitivo contra Irán. Como ninguna de las dos notas fue cierta cabe preguntarse de dónde saca esas cosas y cómo es que sigue teniendo una carrera. En ambos casos ha respondido "le creí al oficial de inteligencia equivocado" y el mundo replicó "ah, menos mal".

La guía dice  que revises si la nota tiene autoría y si ese autor es respetado. En este caso tenemos un medio considerado serio, pero con un jefe que prefiere regar la manzanilla y luego pedir disculpas.


Esas cuentas inofensivas. Este año tumblr reveló las cuentas troll rusas que habían operado durante las elecciones de 2016 en EEUU (cuentas que ya habían desaparecido pero todavía podían verse en Wayback Machine). Lo más notorio era lo inofensivas que parecían: compartían videos chistosos que ya habían sido populares en otras plataformas, o memes apoyando a minorías y grupos vulnerables. Sólo hasta que se acercaron las elecciones comenzaron a arrojar mensajes para envenanar el discurso electoral.

Fue un difícil (y profesional) trabajo de meses de buenondismo para mandar algunos pocos pero efectivos mensajes nocivos. Dice la guía que siempre revises el contexto, y en este caso el contexto dice poco. La información proviene de cuentas que no habían hecho nada sospechoso.


Las guías fáciles y buscar respuestas en notas como ésta. El artículo más conocido de danah boyd, "You Think You Want Media Literacy...", advertía del riesgo que corremos cuando se quiere formar conciencias críticas de manera chambona.

Si los maestros ponen a sus estudiantes ejercicios de comparar a CNN con Fox, los estudiantes terminan fastidiados de ambas cadenas. Algunos comienzan a consumir alguna otra fuente más llamativa, y más desquiciada que cualquier cosa que pudiera aparecer en CNN o Fox.

Ese artículo no termina con ninguna solución recomendada. No hay más que seguir quemándose las pestañas y seguir escarbando por el resto de la vida. Una solución fácil, que cabe en diez párrafos o una infografía, puede ser otra forma de noticia falsa.

si se trata de eso, no

Eran los mayores los que escuchaban la música sentados, ya fuera en la butaca del teatro, el sillón frente a la radio o la banca cerca del kiosko. Los jóvenes usaban la música para bailar, y esta música podía no tener letra o tener la mínima necesaria para anunciar su presencia. Pennsylvania, six, five-thousand!

El baile siguió cumpliendo esas funciones hasta que algo se rompió en los años setenta. El cambio de facha y ocupación que tuvo Brian Eno entre 1972 y 1975 debería haber advertido al mundo.

Lo que no habían conseguido generaciones de señores espantados ocurrió como un inside job. Una parte de los jóvenes, que ya llevaban tiempo escuchando la música en audífonos o en compartimentos herméticos, decidió que la música popular para bailar era basura. Lo dijeron en voz alta y luego siguieron escuchando una canción de veinte minutos de guitarras y con letra abstrusa.

En Latinoamérica, donde la música popular global llegaba con retraso y filtrada, el rechazo fue doble o triple. Una parte de los jóvenes dijo en voz alta que la música para bailar local era además inculta y retrógrada. Y, aunque ahí se tenía acceso a menos canciones de veinte minutos de guitarras y con letra abstrusa, eso fue precisamente lo que se pusieron a escuchar luego de soltar su condena.

El resto de los jóvenes no se dejó arredrar. En los setenta en el norte de Inglaterra estaban bailando soul. Lo hacían en viejos salones y durante la noche entera, y mientras más viejo y más desconocido fuera el soul, mejor. En México varios que comenzaron esa década haciendo rock la terminaron como conversos de la tropicalia. También el señor que llegó a dar un concierto para 400 mil personas era un prófugo del rock.

Eran mundos alternos coexistiendo. En uno a la polka, el vals y las grandes bandas había seguido el rock (que también se bailaba) y lo siguieron más músicas para bailar. En el otro, el público del rock y sus satélites se quedaron en un universo de bolsillo desde donde rechazaban casi todo lo demás. O lo rechazaban hasta que se los presentaran en un modo que les pareciera tolerable.

Se decía con orgullo "disco sucks" y se quemaron álbumes de esa música en público, como si fuera un ritual para liberar a los suburbios del pecado. Y más o menos eso se siguió diciendo de cada música que tenía como objetivo principal hacer bailar.

A fines de siglo parecía que que ese rechazo ya había aburrido y se podía pasar a otras cosas, pero el avance nunca fue completo. No ayudaba que a la nueva camada de estrellas pop les estuvieran haciendo canciones unos señores rockistas nórdicos. Y ahora pensaríamos que esos problemas son todavía más viejos y aburren más que nunca pero varias reacciones de las última semanas dejan ver que seguimos en las mismas.

Hay una frase que se atribuye a Emma Goldman, "si no puedo bailar, tu revolución no me interesa". Goldman no lo dijo de esa forma sucinta, pero lo que sí dijo nos es más útil y pertinente. Está en el capítulo siete de Living my Life, su autobiografía, y va así:
...un joven me llevó aparte. Con rostro severo, como si estuviera por anunciar la muerte de un camarada querido, me susurró que no se veía bien que una agitadora bailara. No con ese abandono y descuido, en todo caso. Que era indigno de alguien en camino de ser una fuerza del movimiento anarquista. Que mi frivolidad sólo podia lastimar a La Causa. Me enfureció su impertinencia. Le dije que se ocupara de lo suyo, estaba cansada de que me restregaran La Causa en la cara. No podía creer que una causa con tan bello ideal, de liberación de las convenciones y prejuicios, negara la vida y el gozo. Le dije que La Causa no podía consistir en que yo me convirtiera en una monja y que el movimiento se transformara en un convento. Si se trata de eso, no lo quiero.

de demontres a cibolo

Haruno Raruno llevaba días intentando llegar a la escuela pero cada vez que se lo proponía encontraba un obstáculo y debía volver sobre sus pasos, o quedarse atrapado en algún punto intermedio. Hoy fue uno de esos días en los que se queda atrapado.

El camino a la escuela pasa por la colonia Cibolo, que está amurallada y sólo se puede acceder o salir de ella por cuatro puertas que miran hacia cada punto cardinal. Haruno Raruno vive en la colonia Demontres, al norte de Cibolo, así que debe entrar por la puerta norte, seguir una calle angosta y salir por la puerta sur para ir a la escuela. Esta mañana abrió la puerta norte y la cerró detrás de sí para encontrar que el resto de la acera que tenía enfrente tenía cemento fresco y no podía caminarse. No sólo para no echar a perder sus zapatos (que son de tela y ya están bastante viejos), sino porque la gente de Cibolo puede tomar represalias por cualquier daño que les hagan. Es la ley del lugar: Cibolo tiene ventaja sobre todas las otras colonias porque siempre ha sido así y no hay ninguna otra justificación.

Haruno Raruno se quedó en cuclillas en el único cuadrado de acera que estaba sólido y seco, con la acera de cemento fresco enfrente y la puerta detrás de él cerrada (sólo se puede volver a usar si dejas pasar cinco horas). Llevaba en su mochila un burrito que había comprado la noche anterior en el expendio de burritos; lo sacó y lo dividió en cinco partes para comer una parte cada hora en lo que podía volver atrás. Pasada una hora, mientras comía el primer segmento de burrito, la puerta se abrió y se asomó otro habitante de Demontres. “No pases, aquí está horrible”, le advirtió Haruno Raruno. El habitante de Demontres le hizo caso, pero incluso así intentó asaltar a Haruno Raruno antes de regresar a Demontres. Le pudo quitar dos segmentos de burrito, con lo que sólo le quedaron dos segmentos a Haruno Raruno. “Esto debe acortar la espera”, pensó Haruno Raruno.

Pasada otra hora, mientras el penúltimo segmento de burrito era comido, entró una habitante de Demontres, una de la edad de Haruno que siempre lleva los ojos vendados. No hubo tiempo de advertirle y se quedaron atrapados en la acera seca los dos. “Si me ayudas comiéndote el último segmento de burrito terminará mi espera y podré abrir la puerta y regresaremos los dos”, le dijo. Ella comió el segmento de burrito y ambos pudieron regresar a Demontres. Con éste van doce días de clases que pierde Haruno Raruno.

ponerle al otro tus zapatos

I. A veces el libro-objeto sirve para practicar lo que el libro-texto enseña. La sinopsis que Confianza o sospecha trae en la contraportada es ejemplo de una actitud que analiza Josipovici y que podríamos llamar “ponerle al otro tus zapatos”.

Al identificarnos con un texto o un personaje (encontrarlo relatable habrían dicho en tumblr hace cinco años) por lo común sólo encontramos un elemento parecido a nosotros y a partir de ahí queremos que el texto/personaje sea nosotros. Esta actitud del lector no es nueva: se hizo muy popular con los románticos pero ya estaba en Lutero (y en la antigua Grecia). Lutero podía tomar un par de líneas sobre Noé, hacerse una historia extensa sobre el pueblo en que vivía Noé y decir que este personaje bíblico sufría penas muy parecidas a las que sufría él, Lutero, y luego seguir ampliando esa historia. Cuando en el pasaje bíblico sólo decía que Noé recibió un encargo y lo cumplió y tan-tan.

Acá en la contraportada dice “¿Es posible crear arte con total libertad y producir obras que trasciendan lo comercial? Esta pregunta sirve a Josipovici para desarrollar…”, y Josipovici jamás se hizo esa pregunta. Ni siquiera es una pregunta que esté en el mismo campo que sus intereses como crítico o como autor de ficciones. El autor de la sinopsis vio que el libro era sobre los modos y motivos de la escritura a lo largo de toda la historia de la humanidad, se dijo “eso es como los problemas que yo tengo al escribir” (que no son los de Josipovici) y a partir de ahí ignoró el resto del libro-texto.

Esto sobre Lutero viene en las páginas 154 y 155. Está buenísimo y también involucra al Dr. Johnson y Aristóteles.

II. Percibimos matices en los que consideramos los nuestros y vemos a los otros como un conjunto homogéneo. Algunos notan este efecto y lo aprovechan para presentar como novedad interesante algo que lleva mucho tiempo existiendo. Si te pones las gafas que anulan el efecto puedes descubrir continentes sin moverte de tu sitio, o al menos así le parecerá a los que no llevan esas gafas puestas. Pueden ver ese truco de las gafas en acción en un artículo reciente de Eggers, sobre política en Estados Unidos, hecho para lectores ingleses. También había algo de ese truco en los primeros artículos sobre música electrónica que Simon Reynolds hizo para medios estadounidenses.

En otros casos nadie se pone las gafas. No lo hacen los autores de los artículos y tampoco los lectores. Así, en la semana que aparecieron los gilets jaunes, comentaristas de todo el mundo intentaron traducir el movimiento a la taxonomía política elemental (izquierda-derecha, liberales-conservadores, progresistas-reaccionarios) para verse desmentidos y confundidos en las siguientes semanas.

Un caso mexicano: la ideología de Pedro Kumamoto. Ciudadanos de izquierda, que primero consideraron al candidato cercano a ellos, o por lo menos atípico, lo llamaron traidor por su posición sobre el aborto. Podrían no coincidir con él, pero el político tapatío no estaba cambiando de postura. En Guadalajara está arraigada la participación ciudadana pero no es necesariamente de izquierdas, sino de influencia personalista. El personalismo es una corriente filosófica que los jesuitas llevaron a la región y que es particularmente fuerte en el alma mater de Kumamoto, el ITESO. Este perfil ideológico es antiguo y común en Jalisco, pero los comentaristas no hicieron por estudiar la historia del lugar antes de aplicarle la taxonomía política elemental.

Otro tanto ocurre con Nuevo León. En el resto del país se suele adjudicar las preferencias políticas de esa zona al conservadurismo. Un vistazo a los productos de entretenimiento del lugar muestra una influencia poderosa de la industria del espectáculo, que parece rebasar a las demás influencias que pudiera haber. Adjunto a esto, y quizá a causa de la baja densidad poblacional (en una zona metropolitana grande), ahí la opinión de los vecinos pesa más que cualquier tradición. Así, en las colonias donde se instala un templo de los Testigos de Jehová y algunos vecinos se convierten a esa fe, pronto hay una población considerable de conversos. En las colonias donde hay campos de las ligas infantiles de beisbol, o de futbol americano, estos deportes se vuelven populares, sin que abunden los aficionados a esos deportes en el resto de la población. Lo que desde el exterior pareciera un conservadurismo, tiene un origen más simple y maleable. Un subproducto de esta cultura local es la poca memoria histórica de los ciudadanos. Quizá se trate de la mejor zona de México para ir a vender humo y también frijoles mágicos.

liminares

En el siglo pasado pasado gustaban de comentar la música popular a partir del mito. Otro modo de acercarse a los pasados y presentes de la música consiste en buscar sus intersticios, sus lugares liminares, los puntos en donde se deja contaminar y alimentar por el todo a su alrededor. Donde la canción (en su sentido más amplio) reconoce a sus autores (en el sentido más amplio).

En el reportaje “Life Before Alice” (The Quietus), Mark Andrews se las arregla para contar cierto modo de vida en el Leeds de fines de los setenta y hacerlo pasar por un artículo sobre los orígenes de The Sisters of Mercy.

Habla de cómo el único integrante fijo de Sisters y uno de Mekons perdían el tiempo en un departamento encima de un bar, el bar donde Claire, la novia del primero, hacía de DJ. En ese departamento veían retransmisiones de Doctor Who en un aparato en blanco y negro, en lo que llegaba la hora de bajar al bar. La gente que rodeaba al de Sisters ni sabía que él hacía música. La música fue algo que llegó como un residuo de esas tardes frente a la TV esperando la hora de la primera cerveza.

“Death Metal and the Indian Identity”, de Akshay Ahuja, fue publicado hace diez años en Guernica Magazine. Contrario a lo que sugiere el título, el artículo va sobre cómo en cierta parte de India no había entonces una “música identitaria”. El autor acompaña a un amigo a un festival en Bangalore, para descubrir que en esos lugares presentan bandas que tocan covers de Judas Priest, The Doors y Led Zeppelin. Algunas de las bandas tocaron apenas dos canciones, y al menos una se disculpó por no haber ensayado.

El amigo de Bangalore le explica que ahí no creen en la “música identitaria”, que no les importa especialmente ningún estilo. “Para Pradyum esto no era evidencia de una mente abierta, o de disfrutar al máximo una cultura híbrida; él pensaba que la disponibilidad india para adoptar todo era una forma de frivolidad”. En esa ciudad muchos jóvenes vivían con los horarios de las empresas inglesas para las que trabajaban a distancia, y pasaban sus días libres en eventos de ese tipo.

El artículo de Andrews se trata de canciones hechas casi sin querer, en las horas muertas de un grupo de gente que en realidad no tenía horas activas. En el artículo de Ahuja trata de masas de gente que se reúnen a escuchar canciones que no los unen de un modo particular, en una ciudad que vive con horarios prestados.

En otros casos se escapa de los mitos principales sobre-identificándose con algo que no es relevante para el resto del mundo. Ahí está la popularidad masiva de la banda inglesa The Wild Swans en Filipinas, o la importancia del jangle pop en Indonesia. Deslindarse de identidades, o abrazar ferozmente una identidad que según el consenso no debería encajar con la del lugar. Recuerda ese modo, descrito tanto por Michèle Petit como por Gabriel Josipovici, en que los países árabes leen a Proust con un placer difícil de encontrar en el resto del planeta.

¿aprovechando el sismo o qué hace?

En los días posteriores al 19 de septiembre de 2017 hubo una nueva forma de rapiña, la de aprovechar el sismo para difundir la marca propia o cotizarse mejor en el mercado simbólico cultural. Lo hizo Televisa pero también miles de mexicanos que sin querer queriendo reproducen los modos de Televisa. Un caso que parecía leve pero fue empeorando: la librería de viejo que hizo un remate porque sus libros se habían caído durante el temblor.

La librería no tenía daño estructural, sólo estantería caída. Hasta ahí el remate sólo parecía oportunista, pero no más oportunista que otras cosas que pasaron esa semana. En esos días las brigadas de rescate tenían que pedir a algunos "solidarios" que ya dejaran de sacarse fotos de lo buenos que eran, y que ya no se amontonaran en la Roma porque Xochimilco también necesitaba ayuda, y que ya aceptaran ayudar de cualquier manera y no sólo del modo que les servía para promoverse.

Lo de la librería me pareció mucho más siniestro hace unas semanas, cuando me tocó ver un episodio de Zoorbano, un programa de TV donde entrevistan a artistas y promotores culturales de la Ciudad de México. Ese episodio lo grabaron un año antes del sismo y ahí entrevistan a la chica y el chico que tenían esa librería. Cuentan que la chica heredó la librería del padre, pero que el chico quería tener una librería más pequeña y sofisticada, y que para eso tenían que encontrar el modo de deshacerse de esas pilas de libros viejos.

Estaban esperando una oportunidad desde un año antes y decidieron que el sismo era el momento. De miedo. Ya sé que en México hay cosas mucho más dañinas, pero a mí me dan más miedo los que encima de ser méndigos quieren parecer inofensivos. Como esta gente de la librería. O Álvarez Icaza. O los monitos de Amparo Serrano.

es necesario, excepto cuando no lo es

No hay un modo fijo de contar historias, pero encuentro menos satisfacción en una historia que no respeta las reglas de su propio mundo.

Una de sus formas más sencillas: modificar la resistencia de materiales y que esto afecte el desarrollo de la historia, como en las películas de James Cameron. En Aliens, la resina con que los xenomorfos atrapan a los humanos es irrompible hasta que Ripley rescata a Newt. En Avatar los trajes AMP tienen escotillas inmunes a las armas de los Na'vi, hasta que la historia requiere que una de esas escotillas sea vulnerable.

En formas más complejas puede tratarse de un proceso que no tiene sentido en nuestro mundo pero es fundamental en el de la historia, hasta que la historia decide ignorarlo. En The Killing of a Sacred Deer, Steven se decide a hacer el sacrificio que liberaría a su familia cuando su hijo ya está en fase terminal, algo que dentro de las reglas de ese mundo parece más un homicidio por compasión que el sacrificio solicitado. Hay un elemento de azar para justificar la acción, pero parece que ésta se realiza fuera del tiempo acordado.

En Hisone to Masotan también se requiere un sacrificio, esta vez para que una criatura no destruya Japón. Al final se opta por una solución más técnica que mística, que es plausible dentro de las reglas de ese mundo, pero convierte los once episodios y medio anteriores en un gran red herring, y en ese caso ¿qué historia se estaba contando?

Al llegar la solución de un modo ajeno a la trama principal, los afanes de los personajes resultan tan inútiles como los de los héroes trágicos. Pero, al no subrayar en sus finales la inutilidad de los procesos vistos hasta ese momento, más que un sentido trágico sólo tengo la impresión de que la historia más interesante estaba en otro lado.

para no leer a byung-chul han

En los primeros años de popularidad de internet estaba claro que la gente iba a posturerar. Esa joven de Hong Kong en el foro probablemente era un señor de Salt Lake City, pero poco importaba si lo que escribía servía de algo. En los veinte años siguientes esto siguió siendo la norma, incluso hubo un compartimento diferente para cada pose.

La familia en Facebook. Una segunda cuenta de Facebook para el trabajo. Las crisis anónimas en Tumblr. El diario aséptico como Instagram y el séptico como Finstagram. Otras veces los compartimentos los hizo el año: el facebook lúdico de 2007, el serio de 2012, el apocalíptico de 2016, el hartante de 2018.

Me provocan repeluz los análisis de internet y redes sociales que pretenden esencializar. Dependiendo de la actualización en que vayan y la cartografía de responsabilidades, acusaciones y enmiendas parciales, esas vías son al mismo tiempo ágora, conspiración o pared de baño público. Solicitud de empleo, de afecto, de sexo, de atención o de anonimato. Solicitud de dinero porque sí, por tu trabajo o por tu historia trágica. Mercado negro, mercado legal, mercado donde uno es mercancía (a veces por hacer algo y otras veces sólo por estar ahí).

Pienso en estas cosas porque leí En el enjambre de Han y me pareció la mayor pérdida de tiempo de los últimos diez años.

leonor acevedo e hijo traducen a woolf

Las traducciones de Orlando y Un cuarto propio atribuidas a Borges las hicieron Leonor Acevedo y su hijo, Jorge Luis Borges. Sabemos que en una Leonor tradujo y Jorge Luis editó y que en la otra intercambiaron tareas, pero no queda claro qué pasó en qué libro.

Por muchos años pensé que las referencias al Orlando "traducido por Borges" eran producto de una confusión. Según recordaba de la edición que yo había leído (Edhasa, 1986), él era el autor del prólogo, pero no se acreditaba a ningún traductor.

La confusión no era de los lectores: las demás ediciones suelen llevar un "traducción de Jorge Luis Borges" en la portada, oficialmente él es el traductor. Repasando entrevistas sabemos que esas traducciones fueron una colaboración con su madre.

di Giovanni: How many translations of Faulkner, Virginia Woolf, and other american writers—
Borges: Virginia Woolf is hardly an American writer.
di Giovanni: —and other writers in English were done by Leonor Acevedo de Borges?
Borges: Yes, she did the translations, but I signed them!
di Giovanni: Did you really do them, or did your mother help you with them? Or did she do them and you polish them?
Borges: No, I think the truth—and I owe you the truth—is that I did some of them and that she polished them.

Conversación con Norman Thomas di Giovanni en 1971. Jorge Luis Borges: Conversations. The University Press of Mississippi.



FERRARI. That’s right. You’ve translated A Room of One’s Own too, I gather, which is also by Virginia Woolf.
BORGES. Yes, but now, since it’s just the two of us here, I’m going to let you into a secret—that it was really my mother who translated that book. I edited the translation a little, in the same way that she edited my translation of Orlando. The truth is that we worked together.

Conversación con Osvaldo Ferrari en 1985. Jorge Luis Borges: Conversations Vol. 2, Seagull Books.



Sabato: Pero a propósito, Borges, recuerdo algo que me llamó la atención hace un tiempo en su traducción del Orlando, de Virginia Woolf…
Borges: (Melancólico) Bueno, la hizo mi madre… yo la ayudé.
Sabato: Pero está su nombre.

Diálogos Borges-Sabato. Emecé. Buenos Aires, 1976.

los vehículos de la canción

1. En 2018 por primera vez hubo un álbum de kpop en el número uno en Billboard y lo raro era que fuera la primera vez, con lo popular que es el kpop en el mundo y los años que lleva así.

Las historias de los idols del kpop suelen ser tan parcas como sus videos son vistosos. “Baila desde pequeño” y “encontró grupo luego de muchas audiciones”. Y no se acostumbra que opinen sobre nada que no sea su trabajo. Los de BTS, el grupo que consiguió ese número uno, son más elocuentes y en sus videos hay claves para desmenuzar. Así que, a diferencia de sus colegas, hay más historias qué contar sobre ellos, y el público masivo global adora eso. Lo adora a tal grado que esas historias llegan a tener una vida propia, independiente de las canciones y de las personas que sirven de vehículo a esas canciones. O pueden llegar a ser el vehículo principal de las canciones.

2. Es casi físicamente doloroso repasar la vida de Woody Guthrie. Cada persona que estuvo cerca de ese hombre lo recuerda como una garantía de desastre y daño. Con todo, hay una frase que ahora cifra su persona, por encima de sus canciones y por encima de su calamitosa vida: “esta máquina mata fascistas”.

Esa frase pegada en su guitarra es una declaración de principios buenísima. Tan buena que hace que olvidemos que Guthrie era ambivalente en ese asunto de combatir fascistas, como lo ha explicado Greil Marcus en un varias ocasiones:

En los años treinta, junto con Pete Seeger, Guthrie escribió canciones pacifistas denunciando la intervención estadounidense contra Hitler, cuando el pacto entre Hitler y Stalin estaba en vigor y ésa era la línea del Partido Comunista; tan pronto Hitler invadió la Unión Soviética y esa línea cambió, Roosevelt y Churchill, antes presentados como carniceros y mentirosos, debieron ser convertidos en héroes acompañando a Stalin. Esa forma de venderse (venderse a sí mismo y a su canción a la causa que parecía necesitarla más que él) fue constante en Guthrie. Notes on Woody Guthrie’s Mermaid Avenue.

3. El artículo “All Rise for the National Anthem of Hip-Hop” (The New York Times, 29 de octubre de 2006) y el documental Sample This (Forrer, 2012) comparten anécdota pero cuentan historias diferentes.

El artículo cuenta cómo una banda armada por el productor Michael Viner grabó una versión de “Apache” que terminaría siendo la fuente de samples favorita del hip-hop. Es más una historia de las peculiares personas que participaron en la grabación, ese tipo de personajes en los que se ceba Adam Curtis al analizar la ideología californiana, hecha a partes iguales de innovación y venta de humo. Viner es el ejemplo perfecto de ambas cosas: fue de los primeros en vender audiolibros, también inició su carrera en el entretenimiento con un LP de “grandes éxitos” de Marcel Marceau. Eso en el artículo. Al documental, que es la versión más conocida de esta historia, le falta poco para decir que Viner inventó el hip-hop.

4. En Love & Mercy (Pohlad, 2014) vemos a Carol Kaye y Brian Wilson en el estudio. Carol le hace ver que algo no funciona en la instrumentación, Brian responde “pues en mi cabeza funciona” y ella termina asintiendo, como reconociendo el genio de Wilson.

Son unas pocas palabras y un gesto pero hay mucho en juego en esa representación: tal como esta historia se cuenta en torno a las fogatas, Wilson requería de mucho tiempo en el estudio por lo innovadora que era su música. Si le preguntan a Carol, ella sigue segura de que se debió a las limitaciones que tenía Brian para comunicar sus ideas.

inoyama land - danzindan pojidon

En esta historia hay nombres sonados y carreras largas, pero Danzindan-Pojidon fue el único álbum que Inoyama Land publicó en los ochenta, en un sello que sólo existió de 1982 a 1985.

Yen Records era el canal que usaban los Yellow Magic Orchestra para producir álbumes de sus amigos. En este caso se trata de un álbum de ambient con impecable y subacuática (más sobre eso en un momento) producción de Haruomi Hosono. La banda son dos ex Hikashu, un acto que sigue vivo y tiene un par de covers de Kraftwerk en su historial.

Inoyama Land son Makoto Inoue y Yasushi Yamashita, quienes no volverían a presentar música con ese nombre hasta los noventa. La música de este álbum de 1983 recuerda la sencillez y limpidez de Watering a Flower (música que Hosono hizo por encargo de la tienda Muji en 1984), apenas con un poco más de melodía.

Algunos sonidos fueron pasados por agua, proceso que se realizó entre enero de 1982 y enero de 1983 en el estudio privado Kichijogi & Yugaware. Bocinas con cubiertas plásticas fueron colocadas en un tanque lleno de agua y el sonido con ese "water delay" fue registrado por un micrófono. El resultado fue mezclado con la grabación original y así surgieron los tracks "Pokala", "Glass Chaim", "Mizue", "Meine Reflexion" y "8:31". Las gráficas que acompañaban al LP sugieren una conexión entre cada título y partes de una isla con montañas, cavernas y un río subterráneo.

Incluí títulos en el párrafo anterior sólo para registrar en qué partes se había usado el water delay. No escucho este álbum atendiendo a tracks y creo nunca lo he escuchado una sola vez, cada ocasión ha sido de dos o tres escuchas seguidas. Es una sugerencia típica en YouTube al escuchar a Midori Takada o Mkwaju Ensemble, y Zack Cowie lo incluyó en un set para Red Light Radio.

debit - animus

El sello y colectivo NAAFI se pasó siete años haciendo de todo menos publicar un álbum. Lo mismo han tenido residencias en un museo que en la radio berlinesa. Grabaron una serie de remixes (apropiadamente titulada Pirata) que en lugar de teorizar el post-copyright vive en él, y al mismo tiempo tienen algunos de los tracks señeros de la electrónica latinoamericana de la última década, como “Voy” (Imaabs) y “Catedral” (Lao).

Recién publicaron su primer álbum en febrero: se llama Animus, lo firma Debit y fue grabado el septiembre pasado en los Red Bull Music Academy Studios. Anuncian el álbum como una cruza de ambient y música para bailar. Más precisamente, diría que es un álbum de ambient que tiene como primer acto cinco tracks de música para bailar.

De esa selección, lo que más recuerda el sonido típico de NAAFI es “Matriz”, una colaboración con Wasted Fates. Otro compañero de sello que aparece es Zutzut, en “Anamnesis”. Lo más sobresaliente, y dramático, del álbum se llama “Audiacious”, que fue el primer corte que Debit compartió en redes sociales.

Debit es Delia Beatriz Martínez. En Monterrey fue la mitad de HD XD, haciendo experimentos con equipo análogo (hecho en casa) y su propia voz (tratada con efectos).

Ahora reside en Nueva York y con el nombre Debit prescinde de la voz, además de usar los programas con que produce música el resto de la humanidad y apegarse a géneros ya establecidos.

Es decir, en su caso el experimento ha sido dejar lo experimental. Ya lo anunciaba así en “Corporeality”, su aportación para el EP NAAFI 2.0, del año pasado, y así continúa en este Animus.

Otro que dejó un dueto para grabar ambient por su cuenta es Braulio Lam. Lo conocimos como parte de Siberium en I S O, un EP de 2014. Ahora graba en Static Discos, el sello tijuanense de cajón, donde publicó Soundtrack for Vision en noviembre de 2017.

Soundtrack for Vision son seis cortes basados en grabaciones de campo y loops de guitarra que su autor presenta como “un tapiz sonoro para tu día libre, tomando café o leyendo en tranquilidad”.

el palomazo

Hacia las 19:15 horas vi una paloma bajar ¿de un poste? para posarse en el hombro de una mujer. A una cuadra de distancia parecía más probable que se tratara de un ornitóptero muy bien diseñado. Cuando una mujer con carriola se detuvo para tomar fotografías quedó claro que no era un ornitóptero. Seguí caminando, las alcancé y las rebasé, rumbo al puesto de tacos de la esquina siguiente. Definitivamente, era una paloma. Poco después la de la paloma llegó a platicar con la taquera. La presencia de la paloma se explicó con un "lleva dos cuadras conmigo y se deja tomar fotos", así que la fotografiamos. Ellas siguieron platicando sobre un departamento que, lástima, todavía no estaba en renta.

dejar la ocasión

Ese día, Geeta Dayal preguntó si alguien tenía opiniones para los artículos que preparaba. Era 24 de enero y era a propósito de la muerte de Mark E. Smith.

Leyendo el tweet sabía que quería esperar varios días para leer los artículos. Que quizá no los leería. Lo mismo había pasado cuando murió Don Buchla. Ella buscó entrevistables y horas después The Guardian sacó la nota con varios errores que la autora nunca habría cometido. Algunos de los entrevistables se reportaron cuando la nota ya estaba en línea y hubo que agregar sus palabras después.

¿Por qué sigue habiendo prisa en estos casos?

Autoras como Dayal tienen toda una carrera con sus temas. Los entrevistados tenían toda una carrera usando las máquinas de Buchla, también opinando ocasionalmente sobre las máquinas y su inventor. Lo que pudiera decirse se había dicho antes y con más calma. Lo único nuevo era que Don Buchla había dejado de vivir.

La prisa del obituario existe desde que hay obituarios. Por algo se hacían bosquejos de obituarios de la gente muy conocida o de los que, en opinión de las redacciones de los diarios, ya andaban viviendo tiempos extras. Se hacían esos bosquejos con todo y el riesgo de publicarlos prematuramente, cosa que también pasa desde que hay obituarios.

En otros momentos esos periódicos o revistas se habían ocupado del muerto, pero el día de la muerte esas páginas antiguas estaban en el cajón del autor, en la cochera de algún hoarder o en la colección de recortes del fanático. En cualquiera de esas hemerotecas alternativas, pero no en la edición del día, así que había que contar de nuevo las hazañas del muerto.

Cuando ocurre en The Guardian o Billboard entiendo que es inercia. En medios nativos digitales, como The Quietus, la práctica va perdiendo fuerza. Se anuncia la muerte en la sección de noticias, en pocas líneas, y se guía al lector hacia lo que han escrito antes sobre el muerto. Otro tanto hace Rockdelux, que de nativos digitales no tienen nada pero siempre habían sido prácticos al respecto, con la concisa sección “Fuera de juego” en la versión impresa, y haciendo repasos de año cuando realmente ha terminado el año.

Falta ver si en tiempos próximos seguiremos teniendo cualquier forma de obituario. Ver si no era una forma propia de los tiempos de carestía de información. Si con toda la vida del sujeto divulgada sería mejor no agregar nada el día que muere (y quizá sí un año después o quizá no, nunca). Si nos siguen haciendo gracia esas vidas peculiares o si decidimos colectivamente que se trataba de unos insufribles y sólo queremos conservar sus obras. Ver si sigue habiendo obras.

Dudo más sobre el rumbo que tomarán estas cosas por otra muerte reciente, la de la escritora Ursula K. Le Guin. The Paris Review pidió unas palabras al respecto a Neil Gaiman y lo que Gaiman entregó es una versión apagada de lo que ya había dicho frente a Le Guin en la entrega del National Book Award. Bastaba poner vínculos a las discusiones, entrevistas y pláticas para recordarla. Se llevan vidas bastante públicas y los registros suelen quedar al alcance de la mano. La nota sentida/biográfica se siente rara ahora.

Por otro lado, queremos seguir leyendo a Geeta Dayal y a un puñado de sus colegas, que necesitan pagos por artículo para seguir escribiendo (y viviendo). Quizá sólo es cosa de que les encarguen artículos a fondo, planeados y con tiempo, en vida de los articulados. Y no sólo notas fúnebres. Ya dejar la ocasión.

a todo detroit le llega su tunguska

El meteorito de Detroit me  recordó la tarde que supe de la explosión de Tunguska. Sé que era de tarde porque recuerdo la luz en mi cuarto.

Lo leí en Chispa, una revista de divulgación científica para niños. Lo pusieron primero como cuento y luego como nota. Cuando terminé de leerlo pensé que todo debía ser cuento, que si eso hubiera pasado se mencionaría mucho.

Me tomó una segunda o tercera lectura convencerme de que no era sólo cuento. Muchas cosas que vi por esos años tenían ese tipo de irrealidad. Como la noche que mamá y yo estábamos viendo el cielo y pasaron aves grandes brillando con luz de luna. 

Hasta el año pasado supe que eso es una imagen tan común que es una línea de "My Favorite Things". Conocía la tonada y lo que dice sobre bigotes de gato, pero no lo de "wild geese that fly with the moon on their wings".

Esa ignorancia me confirma que nunca he visto The Sound of Music. La que sí vi fue The Tale of the Princess Kaguya: la aparición de los selenitas me recordó la sensación de ver las aves brillando con luz de luna.

esquina de zaragoza y madero

En los años setenta David Hoffman fotografió desalojos en edificios de Whitechapel. En una de las fotografías agregó frases a una fachada: houses are empty while homelessness grows. Me recuerda la esquina de Madero y Zaragoza en Monterrey, con su hotel clausurado e indigentes durmiendo en la escalinata. Ya estaba así en 2004, cuando llegué al centro de la ciudad.

El eje es Juárez y Aramberri, pero Madero y Zaragoza debió ser la esquina importante por mucho tiempo. Antes de que las tiendas se movieran del borde norte del primer cuadro al borde sur, Madero era la calle del paseo dominical. Zaragoza llevaba y lleva al palacio de gobierno; era y es el camino de marchas y peregrinaciones.

Lo visto por Hoffman es un momento que toma siglos y no termina. Whitechapel siempre estuvo en penuria. Lo de Madero y Zaragoza era una postal del futuro. Ahora el resto del centro se parece a esa esquina, pero tampoco es la imagen más común. La primavera pasada recorrí el centro calle por calle: la arquitectura típica regional es el baldío cercado.

las vistas

Cuando los parientes de Mission iban al cine decían que iban "a las vistas" y eso a Mamá le parecía el colmo de las expresiones que usaban allá, porque no sonaba parecido a "película" pero tampoco a "movie" ni a nada. Vamos a las vistas, eso decían la abuela Toña y los suyos.

Cuando escuchaba sobre intentos de codificar el spanglish mencionaba esa expresión,  ir a las vistas, como postal sacada de una tierra de nadie que no se podía cartografiar de ningún modo.

Recién vi un documental sobre las primeras funciones de cine en México, las de los enviados de los Lumière y las de los pioneros mexicanos del cine. El público les llamaba vistas. Iban a las vistas.

Los viejos de Mission lo decían no por ser de Mission, sino por viejos. Por otro lado, la abuela Toña también llevaba la ropa a la washatería. So, there you go.