Al pasar junto a un bar y ver por la ventana reconocí a mi tío, que estaba viendo un partido de la selección nacional de futbol. En varias ocasiones me lo he encontrado en el centro de la ciudad y él no me había reconocido, porque me conocía de adolescente y de niño, no como un tipo treintón. De todos modos entré a saludar y esta vez sí me reconoció y me invitó una cerveza y vimos a la selección mexicana anotarle un gol a Brasil. Resultó que la mitad de los presentes en el bar eran tapatíos y habían conocido a mi padre. De nuevo estaban viendo un partido de futbol con un Nicolás Díaz, si bien éste no era el Nicolás Díaz que cantaba y tocaba canciones de los Beatles en la guitarra. Era uno que no canta ni toca y apenas puede identificar a un par de los seleccionados.
En la mesa de mi tío estaban amigos que él conoce desde los años cincuenta. Uno llevaba una venda en la mano. Unas horas antes su coche había fallado en Hidalgo, Nuevo León, y al intentar repararlo se había hecho una herida. "No había Cruz Roja, ni policías y casi creo que ni bomberos —dijo—, ya todos renunciaron o están en el bote". Lo había curado una chica de Protección Civil que ni gasas tenía. La mujer fue a una farmacia, compró una venda y la rompió en tiras para cubrir la herida.
Un brasileño empujó por un costado al Chicharito Hernández y lo mandó al césped. Hasta donde sé la carga por un costado es legal en el futbol, pero ésta había sido particularmente fuerte y el árbitro marcó penalty. En lo que los brasileños reclamaban mi tío recordó que él había sido árbitro por diez años y contó algunas historias de entonces. Al final un mexicano mandó el tiro a las manos del portero y surgieron los comentarios sobre la justicia poética: "ése no era penalty". Me despedí de mi tío. También por justicia poética, estos señores no hicieron nada mal para merecerse a un Nicolás Díaz que no sabe tocar y cantar canciones de los Beatles.
10/11/2011
9/30/2011
los músicos también necesitan dobles
The Tree of Life (Terrence Malick, 2011)
En The Tree of Life el personaje de Brad Pitt es un músico frustrado, y en una escena hace que sus niños escuchen la cuarta sinfonía de Brahms, la grabación de Toscanini con la NBC Symphony Orchestra.
Acá está toda la música que aparece la película: al que encuentre a Toscanini le regalo un pony con alas.
Considerando que la versión de Toscanini pertenece a RCA (Sony), la de Karajan a Deutsche Grammophon (Universal) y que la película la distribuyó Fox en Estados Unidos, es un milagro que no terminarán usando una versión con instrumentos andinos.
Drive (Nicolas Winding Refn, 2011)
En una versión de Drive que circula en línea aparece Angelo Badalamenti como autor de la música.
Y la música de la película suena mucho a Badalamenti. El único detalle es que la hizo Cliff Martinez, quien recibió instrucciones del director de emular el europop de los ochenta.
Broma bien colocada: en su momento Badalamenti compuso "Mysteries of Love" con instrucciones de sonar a This Mortal Coil, porque no había dinero para usar un track de This Mortal Coil.
9/26/2011
los nuevos resfriados
Desde ayer traigo uno de estos resfriados que se usan ahora. Yo también decía que prefería los de antes, que los nuevos son pura pose para gente que no sabe resfriarse ni conoce los resfriados clásicos, sólo les gusta decir que están resfriados. Pero ya me ven, aquí con uno de los nuevos resfriados.
Los resfriados clásicos duraban días y días. Tenías tiempo de conocerlos, familiarizarte con ellos para que formaran parte de tu vida emocional. Los de ahora son puro hype. Apenas siente alguno que le cosquillea la nariz y tiene que avisar por las redes sociales que le viene un resfriado. Es más lo que lo anuncian que lo que les dura.
Recuerdo los del 89. El que tuve en noviembre entró en las listas de tres fanzines diferentes. Ahora los chamacos ni saben qué es un fanzine. Mucho trending topic, mucho fav, pero nunca tuvieron en sus manos un ejemplar fotocopiado y engrapado de Flema! (el más punk) o de Cuerpo Cortado (el más arty).
Yo incluso tuve números de FLUxus (me los traía mi primo cuando iba a Houston). Ahí me enteraba de la escena internacional: la Movida de la Gripe Española, el New American Cough, el Nose Rock, etc. Así que ahora puedo tener uno de los resfriados nuevos, pero yo sí conozco sus raíces, de qué cepa proviene, cuáles son sus influenzas.
Resfriarse era un ritual. No era sólo estornudar y sonarse la nariz. El primer día te mostrabas indispuesto, te sentías un poco distinto a los demás. Al segundo día dudabas para salir, traías los ojos rojos y caminabas arrastrando los pies. Si alguien te preguntaba que cómo te sentías, le soltabas un "no podrías entenderlo, tienes que experimentarlo".
Dejabas de ir a la escuela. Sólo hablabas con otros tipos resfriados. Los que se juntaban afuera de la secu se creían muy duros por ponerle al Contac, pero los verdaderos gruexos tomaban Co-Tylenol. Todos los del barrio recordadmos al Nyquilo, un camarada que se quedó en el viaje por conducir bajo la influencia. No que ahora los hipsters se meten un Next y hasta pueden seguir trabajando en sus diseños y sus fotos.
Del mismo modo, los pañuelos decían mucho de ti. De tu personalidad, tu círculo. Con estoperoles para los heavy. Bordados los de los siniestros. Los punks pues no usaban, porque soltaban la flema y los mocos contra la banqueta. Hoy día se usan de todo tipo. Los pañuelos vintage de mercadito son considerados lo más. Nada como dejar los mocos donde hubo auténticos mocos de los años setenta u ochenta. Todavía tengo tiempo de ir al mercadito esta tarde, debería buscarme uno. Uno que haga juego con este resfriado de los nuevos. O hurgar en las cosas de la familia. Usar como vintage algo que usaste de joven debe ser algo más que lo más.
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