4/20/2007

the cure - close to me

Cartas de un no tan joven cuya educación musical ha sido descuidada 3/7

La televisión tampiqueña debe ser el lugar al que van a parar los comunicadores pecadores al acabar sus días. Es un hoyo infecto dejado de la mano de Dios.

Para que se den una idea, ahí comenzó su carrera Oscar Burgos haciendo anuncios de educación vial, unos donde se convertía en monstruo escuchando "Thriller" de Michael Jackson. Pero esa no fue la mayor gloria de la selección musical en la TV tamaulipeca, lo mejor estaba por llegar.

A mediados de los ochenta, cada vez que perdían la señal de la que eran estación repetidora, o algún noticiero acababa antes de tiempo, llenaban ese vacío en la programación con algún promocional de los encantos turísticos del estado.

Que entonces no eran tales, pues esos veloces catamaranes y las bellezas morenas con poca ropa que aparecían en pantalla seguramente se estaban bañando en un mar pringoso, cortesía del feudo petrolero de La Quina, por entonces señor de aquellas tierras, por encima de todo poder temporal o eclesiástico.

La música de dichos promocionales podía ser aquella que dice "Tampico hermoso, oh puerto tropical" o "De Altamira, Tamaulipas, traigo esa alegre canción". Si andaban en plan internacional, los acompañaban con "Live is Life" de Opus, algo de Van Halen... o "Close to Me" de The Cure.

En años por venir el Sr. Sagaz llegaría a clavarse demasiado en Robert Smith y sus canchanchanes, pero el talante playero y soleado de aquel primer contacto nunca se borró.

Hasta la fecha, coincido más con los que ven en The Cure un grupo desmadrado, más que oscurito o de bajón. Bueno, sí, hay mucho de eso, pero siempre se le han notado al Robert ganas de entrarle a la bailadera después de cantar que se lo está cargando la araña. Nadie que use toneladas de maquillaje y tenis de basquetbolista puede hablar en serio.

Para cerrar el bucle, la vesión remezclada de ese video también termina en mar y pescaditos.

4/19/2007

joan sebastian - 25 rosas

Cartas de un no tan joven cuya educación musical ha sido descuidada 2/7

Es normal asociar una canción con un lugar. Lo que no es normal es que en ese lugar la canción sonara todo, pero todo el tiempo. Muy probablemente la memoria me está jugando sucio, pues se trata de un recuerdo de cuando yo tenía seis años de edad.

Mi familia estaba recién desempacada en Tampico, y en la Colonia Mainero todavía había lotes sin construir. Así, desde mi cuarto podía ver hasta el puesto de tacos que estaba a una cuadra de distancia, porque en medio no había casas que interrumpieran la vista.

A veces acompañaba a Mamá a comprar los tacos, otras la esperaba en casa y desde mi cuarto la veía alejarse, detenerse en el puesto y regresar con una cantidad obscena de flautas, repollo y salsa (a la salsa yo no le entraba, creo que no comí con salsa hasta los doce años).

Cuando la acompañaba a hacer esa compra me encontraba con que el taquero siempre tenía la misma canción sonando en su grabadora:

Pones agua fresca en un jarrón
llévalo al buró junto a tu cama,
si un día siente frío tu corazón...

El resto decía que el jarrón era para poner las rosas que mandaba el enamorado, y si alguien preguntaba de quién eran ella debía callarlo.

Fue hasta mi adolescencia cuando descubrí que la canción era de Joan Sebastian, a quien identificaba con poses más agrestes y cantineras, muy distintas a "25 rosas", que es la típica balada amorosa de los setenta, con unos arreglos que se pretendían griegos o, por lo menos, de algún lugar del Mediterráneo.

Quizá no me falla la memoria y ese absurdo ocurría realmente: el taquero tenía un caset con esa canción grabada varias veces y por ambos lados. ¿Por qué?

4/18/2007

ludovica (1997 - 2007)

Monterrey, 17 de abril de 2007. Falleció Ludovica, el orgullo del criadero de gatos de la familia Tinajero Santiago y el único félido del noreste que ejerció la crítica cinematográfica y la interpretación músical (fungía como instrumento, en el Concierto para gato pillador, alarma de VW y timbales, "Variaciones sobre un tema de Sonic Youth", Op. 17). Se le recuerda asimismo por sus enseñanzas morales, demostradas en la práctica y no mediante proverbios. Le sobreviven un puñado de michitos, sus amos, su amita y un montón de raza que alguna vez la bañó, cargó, acarició o besó. Sus restos reposan junto a un rosal, en el jardín del Sr. Magnánimo.