7/31/2006

el único, único gato


Aquel anuncio de Coca Cola, "todos y todo con la Selección", era sabio. No por apoyar a la Selección (que es una pasión ingrata con escasas satisfacciones), sino por considerar a los objetos, que también juegan. Y como no lo piensan mucho (bueno, no piensan), disparan su opinión muda de botepronto y suelen anotar.

El viernes preguntaba aquí por "un pintor tapatío, joven, que hace paisajes urbanos deshabitados". Al día siguiente, en la librería del Museo Metropolitano encontré un número atrasado de Replicante (el que tiene un stormtrooper en la protada) y mirujeándolo encontré un artículo acompañado con esta imagen... que reconocí como obra del jalisquillo de marras. El nombre del tipo es Samuel Meléndrez, y el del cuadro "Mirando TV".


Galería virtual de Samuel Meléndrez

7/28/2006

vendrán lluvias suaves

Esta cosa con los lugares abandonados, ¿desde cuándo? No lo reconocimos, lo pusimos en palabras, hasta 1996 ó 97, la Faerie y yo. Estábamos en uno de nuestros lugares abandonados favoritos, el edificio de Posgrado, que nadie utilizaba por las tardes. El edificio estaba en un rincón de la universidad, lejos de las facultades. Bien podías jugar con la idea de que realmente ya no quedaba nadie, que todos se habían ido (de la universidad, de la ciudad, del mundo).

Antes de eso, años antes, sólo estaba el vicio ir al centro de la ciudad en Semana Santa (cuando todos han escapado a las costas, como lemmings). Recuerdo estar una mañana frente a Correos, en medio de la calle, sin ningún coche a la vista. Esa día encontré El rinoceronte de Ionesco, en el puesto de postales y libros viejos a la entrada de Correos.

¿Y más atrás? Cuando todavía tenía que llegar a casa por las noches me tentaba la idea de no regresar, de seguir caminando hasta el amanecer, o quedarme en la Central, o en algún café abierto las 24 horas. Presumiblemente, a esa hora tendría una imagen de la ciudad prácticamente vacía y, a veces, bañada en luz de luna. Esta imagen sería desmentida por la realidad, pero la afición por los cafés 24 horas sigue.

Pero no, ése no fue el principio. ¿Dónde comenzó el gusto por los lugares abandonados? Como muchas veces, puedo remitirme a Crónicas marcianas, a "Vendrán lluvias suaves", el relato de la casa que sigue funcionando después de que sus inquilinos han muerto. El lugar, completamente automatizado, tiene una voz robótica que invita a sus amos a comenzar un nuevo día. Sin proponérselo, la máquina lee un poema que describe perfectamente la situación:

There will come soft rains and the smell of the ground,
And swallows circling with their shimmering sound;

And frogs in the pools singing at night,
And wild plum trees in tremulous white;

Robins will wear their feathery fire,
Whistling their whims on a low fence-wire;

And not one will know of the war, not one
Will care at last when it is done.

Not one would mind, neither bird nor tree,
If mankind perished utterly;

And Spring herself, when she woke at dawn
Would scarcely know that we were gone.


Puedo ir más atrás. La inundación de 1983 en Tampico. La más grande desde los años veinte o treinta, algo así decían los vecinos. Espantado, Papá hizo que lo alcanzáramos en su trabajo, donde suponía que estaríamos a salvo del agua. La mentada catástrofe resultó un fiasco, sobre todo si la comparas con lo que ocurre ahora en temporada de huracanes. De todos modos, pasamos parte de la velada entre un montón de oficinas y bodegas desiertas. Ahí aprendí a jugar pokar y conquián. Del conquián no recuerdo nada.

Por ese tiempo se dieron también las juntas de padres de familia, en la primaria. Eran casi de noche, cuando no había clases. Arlette y yo éramos hijos de familias foráneas, no había quién nos cuidara, así que nuestras respectivas madres nos llevaban a las juntas. Las monjas toleraban que jugáramos en los salones y pasillos vacíos, a condición de que no rompiéramos nada. Haber conocido la escuela en esas condiciones era algo digno de presumir, pero no recuerdo que se lo contáramos a nadie. Mamá insiste ahora en que Arlette es la tipa del reporte meteorológico en el canal 12. Un día me la mostró, quizá la edad y el origen coinciden, pero la Arlette que yo recuerdo tenía el pelo totalmente chimpudo, y un montón de pecas. La chica de la TV está bastante desabrida.

¿Estoy seguro de que no hay nada más atrás? De momento ahí se me atora el carrete, quizá consiga recordar algo más en otra ocasión. Debería preguntar a Mamá. Si me dice que me gustaba pasear por la casa de noche, a los 2 años de edad, no me extrañará tanto. Por cierto, el poema se llamaba igual que el cuento, "Vendrán lluvias suaves", es de Sara Teasdale.

Pd. Hace unos meses vi por TV los cuadros de un pintor tapatío, joven, que hace paisajes urbanos deshabitados, con luz de crepúsculo o amanecer. No puedo recordar su nombre, si alguien sabe de quién estoy hablando, porfa, pasen el dato.

Bonito fin (esa expresión no me acaba de gustar, tiene algo apocalíptico).

7/26/2006

una vieja y grave melodía

El éxito prodigioso del Roman de Tristan revela en nosotros, quiérase o no se quiera, una íntima preferencia por la desgracia. Lo mismo si esta desgracia es -según la fuerza de nuestra alma- la "deliciosa tristeza" y el spleen de la decadencia, el sufrimiento que transfigura, o el reto que el espíritu lanza al mundo, lo que buscamos es aquello que puede, a pesar nuestro, exaltarnos hasta darnos acceso a la "verdadera vida" de que hablan los poetas. Mas esta "verdadera vida" es imposible. Este cielo de nubes exaltadas, crepúsculo purpúreo de heroísmo, no anuncia el día sino la noche. La "verdadera vida está en otra parte", dice Rimbaud. No es sino uno de los nombres de la muerte, el único por el que somos capaces de llamarla -simulando rechazarla.

Denis de Rougemont, Amor y Occidente.

7/20/2006

metrópolis

Metrópolis (Fritz Lang, 1927)
Musicalizada en vivo por Orvonton
Sábado 12 de agosto, 22:00 hrs.
Gargantúas. Escobedo 740 Nte.
Organiza el Alex Movies.

7/18/2006

mickey spillane (1918-2006)

I have no fans. You know what I got? Customers. And customers are your friends. Mickey Spillane

Ayer falleció Mickey Spillane, el creador de Mike Hammer. Gracias a los obituarios me entero que, además de haber elevado el standard de violencia y sexo en la literatura policiaca, Spillane es quizá el único escribidor que ha interpretado a su detective de ficción en una película.

Tuvo un acto de trampolín en el circo Ringling Brothers, entrenó pilotos para la Segunda Guerra Mundial, escribió comics e hizo que su segunda esposa posara desnuda para la portada de una de sus novelas (The Erection Set). Spillane, que se definía como "la goma de mascar de la literatura americana", también publicó dos libros para niños y fue testigo de Jehová, predicando la palabra del Señor de puerta en puerta, presumiblemente en casas donde tenían copias de sus obras pulp.

Estaba pensando que el mundo sobre el que escribió prefiguraba el de Frank Miller, cuando encontré que el nombre real de Mickey era Frank Morrison Spillane y fue modelo en anuncios de cerveza Miller.

7/14/2006

enviado por el sr. oportuno

...un oso corría por el sur de Alemania. Nacido en una reserva del Tirol italiano y bautizado con el código de JJ1, el plantígrado escapó de las zonas controladas y cubrió 300 kilómetros de Austria y Baviera, alimentándose de ovejas y aves de corral. Se trataba del primer oso salvaje avistado en la región en 170 años. Un auto estuvo a punto de atropellarlo en una carretera y unas vacas lo expulsaron de una granja. Sin embargo, cada tanto mataba una gallina y los granjeros lo juzgaron peligroso. Los periódicos alemanes comenzaron a hablar del fugitivo tanto como de los futbolistas del Mundial: el impersonal JJ1 se transformó en Bruno. ¿Qué se debía hacer con él? La dificultad de lidiar con la naturaleza puso el asunto a cargo de otros animales: perros rastreadores traídos de Finlandia. Durante dos semanas, Bruno corrió sin que los lebreles pudieran darle alcance. La gente seguía su ruta esquiva por internet, y su popularidad adquirió el rango de estrella pop. Las tiendas empezaron a vender camisetas con letreros de "A mí no me alcanzan" y la efigie del insurrecto Bruno Guevara. Para muchos, el oso representaba el espíritu libre de Alemania. Si lo atrapaban, la selección perdería en el Mundial y la vida germana regresaría a su disciplinada rutina, sin más drama que la impuntualidad de un tren.

El oso se había convertido en símbolo de resistencia cuando el Ministerio del Medio Ambiente de Baviera cedió a las presiones de los granjeros y solicitó que los rifles hicieran lo que no habían podido hacer los perros. ¿Escaparía Bruno a la especie letal? Cuatro horas y media bastaron para que fuera abatido por tres cazadores cuyos nombres se mantuvieron en el anonimato, pues diversas asociaciones protectoras de animales habían prometido asesinar a los asesinos. Días después, Alemania perdió en el Mundial ante Italia, patria del oso. En conmemoración de la víctima, se confeccionaron galletas con su imagen.
Juan Villoro, "El oso y el hombre".

El resto de la nota es sobre Grizzly Man, la película de Herzog. Apareció en El Norte de hoy.

7/12/2006

peso, forma y recuerdo

Ayer recuperé un recuerdo que estaba en serio peligro de desaparecer.

Algunos juguetes de infancia tienen un espacio asegurado en la memoria, ya sea porque todavía los conservo (son los menos) o porque me acompañaron durante más tiempo del que recomendarían los psicólogos infantiles. En esta última categoría entrarían Cambu, un pequeño "camburo" de plástico verde, y Roboto, que alguna vez fue un robot de cuerda de manufactura oriental, el cual tuve a bien destripar y rellenar de plastilina (también verde) y fue con esa triste apariencia con la que me acompañó durante años. Esos dos viajaban siempre en la bolsa de mamá: si la película era aburrida, o tenía que pasar mucho tiempo solo, se los pedía y me tiraba de panza en cualquier lado a jugar a quién-sabe-qué con ellos.

Pero no todos eran propiamente juguetes. Y algunos habían llegado mucho antes de que yo naciera. Entre ésos estaba un monóculo para joyero, que al parecer había pertenecido a un pretendiente de mi abuela paterna. También una barra imantada, envuelta en un plástico que alguna vez había sido transparente. Y algo en lo que no había pensado en mucho tiempo, hasta que leí estas líneas de Lobo Antunes:


Las tardes de lluvia son siempre así: una melancolía vaga, añoranzas ni yo mismo sé de qué, mi vida que parece acabar en la ventana y, más allá de la ventana, en la tristeza de los árboles que de repente se me antojan humanos. Personas que conocí o no existen, una a una frente a mí, haciendo señas. Ganas de un gato. Ganas de escuchar la Patética en la radio. De un patio con sol, un estanque, patitos.

De tocar los pesos de la balanza de la cocina que ya no existen, todos idénticos, cada vez más pequeños, metidos en los huecos, también cada vez más pequeños, de una caja de madera. Los pesos tenían un chirimbolo para tirar de ellos y uno o dos faltaban.



Precisamente eso, un rectángulo de madera, con huecos para meter los pesos de la balanza. Alguien se lo había dado a Papá, cuando iba a entrar a la facultad o cuando se graduó. Su valor era más simbólico que práctico, en los setenta ya todos los químicos usaban básculas electrónicas. Eventualmente Papá compró en un bazar una balanza con platillos, de las clásicas, como la que trae la Justicia ciega en las alegorías. Durante unos días estuvo instalada en mi cuarto, allá en Tampico, hasta que mamá decidió que el fiel era muy puntiagudo y que yo podía sacarme un ojo con él, así que adiós balanza.

La pesa que más me gustaba era la menor, que apenas era una laminita, como el borde de un broche Baco, con un pequeño saliente para poder tomarla. No pregunten cuál era el encanto de esas pesas, ni cómo jugaba con ellas. A veces bastaba con verlas, saber que existían objetos tan lindos y que estaban cerca. Otras veces era por su tacto: al tocar esos objetos pensaba en algo más. Por ejemplo, tocar la parte interna de un clip, sin voltear a verlo, me hacía pensar en unos globos enormes que vendían en la Plaza del Globito, y en cómo una vez, por irlos viendo, choqué con un poste. Ni entonces ni ahora podría decir cuál era la conexión entre ambos objetos, pero ésta existía. Las pesas, a diferencia del clip, no remitían a una sola cosa, sino que eran un catálogo completo (y cambiante) de otros objetos y situaciones.

Al margen de lo que me hizo recordar, debo decirles que ese texto de Lobo Antunes, titulado El tamaño del mundo (venía en el Babelia del sábado pasado), es hermoso. Como todo lo que han publicado ahí de él, pero mucho menos sórdido que sus recuerdos de la guerra y del psiquiátrico.


Pd. Escucho el I Could Live in Hope de Low. Siempre que los críticos quieren explicar los inicios de la banda hablan de Codeine, pero ahora escuché detrás de algunas canciones ecos del Seventeen Seconds de The Cure. Cuando revisé la lista de tracks encontré que esas canciones tenían los curescos títulos de "Lullaby" y "Cut".

7/11/2006

syd barret (1946 - 2006)

Pink Floyd co-founder Syd Barrett dies.

LONDON (Reuters) - Syd Barrett, a founding member of Pink Floyd, has died aged 60, a source close to the band said on Tuesday. "I have had it from David (Gilmour) that it was confirmed by the family," said the source, who did not want to be named. "It happened on Friday".

Guitarist David Gilmour joined Pink Floyd in 1968, three years after it was formed and shortly before Barrett left the band. Barrett, a singer, songwriter and guitarist, had lived the life of a recluse for the last 30 years. He had been suffering from diabetes, although it was not immediately clear what caused his death... He was born in Cambridge, England, as Roger Keith Barrett, and acquired the nickname "Syd" when he was 15 years old.


En 1999 impuse un veto a Pink Floyd. No hubo más Pink Floyd para mí en los siguientes años, con la excepción del Piper at the Gates of Dawn y, después, The Madcap Laughs de Syd Barrett, que son harina de otro costal. Y parte del afecto que le tomé a Edward Ka-Spel viene de ver en él una especie de Syd Barret más amistoso (y productivo). Syd murió el pasado viernes, siete de julio, y el mundo no lo supo hasta cuatro días después. Y por lo que dice la nota, nos hemos enterado casi por casualidad. Quizá lo que a Barrett le hubiera gustado es que lo supiéramos un año, diez años después, cuando alguien hubiera llegado a su casa con la ingenua intención de entrevistarlo y le respondieran "¿Syd? Pues sólo que quiera hablar con las cenizas, muchacho".

7/10/2006

la frase de la semana

Entonces, ¿es mota para gatos?

Jorge, barman del Gargas, al ver la reacción de un enorme gato atigrado ante un toque de catnip.

ségo

El ambiente es cálido. El público se ha colocado sobre la pista, con las sillas formando un círculo en cuyo centro está ella, micrófono en mano, vestida con uno de sus clásicos trajes de chaqueta blancos, con zapatos de tacón bastante alto. Las gradas también rebosan. De pronto, un joven se levanta y le dice: “No sé si es correcto lo que voy a decirle, pero es usted incluso más bella en la realidad que en los medios”. Silencio. Sin inmutarse y mirándole directamente a los ojos, ella le responde: “Pues usted tampoco está nada mal”. El País semanal, 9 de julio de 2006.

La coqueta en cuestión es Ségolène Royal, muy probablemente la próxima presidenta de Francia.

7/05/2006

las ofertas artificiales

Hace poco despoticaba aquí sobre la ley de apoyo a la lectura. El Señor Oportuno me envió un artículo de Grabriel Zaid, titulado "Confusiones sobre el mercado del libro" (viene en el número de este mes de Letras Libres), donde explica como funcionan las "ofertas" de las librerías favorecidas por los editores:

La mecánica, muy simplificada, es la siguiente. Supongamos un libro con precio fijo que el editor vende al librero en 65, para que lo venda al público en 100. Cuando no hay precio fijo, el mismo libro se anuncia al público en 120 y se vende a los libreros en 78 (con el mismo descuento del 35%), pero a los favoritos en 60 (con un descuento del 50%). Éstos pueden entonces venderlo a 100, que parece una gran rebaja (sobre el precio de lista de 120), aunque son los mismos 100 que se hubieran pagado con el precio fijo. Pero los demás libreros ya no pueden venderlo a 100, porque no pueden sostenerse con un descuento del 22% en vez del 35%. Tienen que vender más caro, para sacar sus gastos. Ahí está el secreto de las “grandes rebajas”. No se trata de que los favoritos vendan más barato, sino de que los otros vendan más caro. El editor fija los precios de lista (120 en vez de 100) sobre los cuales se hacen las supuestas rebajas (de 120 a 100) y fija los precios al mayoreo (78 y 60), para que sólo sus favoritos puedan hacer las supuestas rebajas.

Que el precio no sea fijo favorece a los favoritos. Venden al mismo precio (100), pero compran más barato (60, en vez de 65). Y no sólo venden con un margen mayor, sino que venden mucho más, lo cual aumenta su rentabilidad. También su poder. Polarizando la concentración del mercado, ganan poder de compra y de venta... Teóricamente, el Estado pudiera vigilar constantemente a cada editor, para evitar las prácticas discriminatorias; o atender las denuncias presentadas por las librerías discriminadas. Pero sería molesto y complicadísimo transparentar los precios del editor al librero. En cambio, los precios al público, a diferencia de los precios al librero, son transparentes. Es más sencillo eliminar la “práctica monopólica relativa” fijando los precios al público, como lo están haciendo muchos países, algunos de los cuales exigen que se imprima el precio en cada ejemplar.


Así las cosas, lo que debemos vigilar es que, tras la aplicación de la ley, los precios unificados se parezcan a los que actualmente tienen Gandhi o El Sótano como ofertas (que son los precios reales de los libros).

Al margen de eso, recordemos que la ley beneficiará a los actuales lectores, pero poco o nada tiene que ver con la promoción de la lectura, aunque la lleve en su nombre. La otra situación a vigilar es cómo se adapta al mercado mexicano: leyes de ese tipo se aplican en España y Alemania, donde hay una librería por cada 8 mil habitantes, mientras que en México hay una por cada 80 mil.

7/04/2006

el ventilador expósito

Tiempo que puede pasar un ventilador abandonado en una acera de Monterrey sin que nadie se lo lleve: por lo menos una hora. Comprobado empíricamente.

La mudanza se realizó gracias a los servicios de Annie Haul, es decir, con la camioneta que Annie tomó sin permiso para cargar mis cosas.

Subimos las cosas, recorrimos el centro, llegamos a mi nuevo domicilio (que está entre el edificio del PAN y un lupanar), descargamos, subimos tres pisos y hasta el final de toda la operación surgió la pregunta: ¿dónde quedó el abanico? Pues en algún lugar cerca de Porfirio Díaz y Washington. Y hasta crees que todavía va a seguir ahí.

Annie insistió en que fuéramos a ver y, mira por donde, ahí estaba la maldita cosa, paradita en medio de la banqueta. Ya sé que esas chunches valen como 100 pesos y que duran un año, pero yo terminé abrazando al ventilador.

de como terminé cambiándome de casa

1. Había descubierto un lugar llamado Kubrick, sobre Zaragoza. El bar en sí no tenía nada especial, pero tocaron "First of the Gang to Die", "This is Hardcore" y similares, así que pensé en regresar.

2. Una noche de viernes volví, sólo para encontrarme con que tocaban completito un disco de Señor Coconut. Eso de las versiones tropicales de Kraftwerk me hizo gracia hace años, y sólo durante unos minutos, así que salí pitando del lugar. Llegué a la barra de un sitio que no frecuento. Junto a mí, dos tipos hablaban sobre bandas de metal.

3. "No tienen técnica, nada de virtuosos, pero saben hacer canciones, son de mis fravoritos". A su servidor el metal le interesa tanto como la orografía de Luxemburgo, pero no iba a dormir a gusto si no sabía de qué grupo hablaban. Le pregunté al tipo y respondió que Hypocrisy.

4. Ése fue todo el intercambio de información que tuve con el Individuo Metalero. Pero justo en ese momento la Individua Algo Ebria se asomó por la puerta del bar y dijo al Individuo Metalero: "ya nos vamos a la fiesta de Nosequién, vente". Por motivos inexplicables, el Individuo Metalero hizo extensiva a mí la invitación hecha por la Individua Algo Ebria y acabé en casa de Nosequién. No registré la hora, pero cuando salí ya había sol.

5. El domingo, hacia las 3 de la tarde, viendo Ghost Dog por enésima vez. Among the maxims on Lord Naoshige's wall, there was this one: "Matters of great concern should be treated lightly." Master Ittei commented, "Matters of small concern should be treated seriously."

6. Salí al Oxxo por una latota de té verde helado. En la esquina encontré a la Chica del Partido, asistente a la fiesta de Nosequién. "¿Qué haces aquí?", dijo. "Aquí vivo". "Yo voy a las oficinas del partido, a la vuelta. Qué raro que nunca antes te haya visto". Cuando ya se despedía, se volvió para agregar "ve al Iguana más tarde, hay una tocada a beneficio de una chava con cáncer".

7. Cuando llegué a la tocada ésta tenía dos horas de retraso. Y no se veían indicios de que fuera a iniciar pronto. Así que salí del Iguana y entré a la Casa Amarilla, para saludar a Velia.

8. Velia me platicó que esa semana vencía el contrato con su casera, y que no pensaba renovarlo a menos que encontrara roomie. De no encontrar a nadie se mudaría a la calle Amado Nervo con cuatro junkies, compañeros del trabajo. Recordé las enseñanzas de Ghost Dog y sin pensarlo dije que me apuntaba como roomie.

9. Así fue como Velia estuvo a punto de compartir hogar con cuatro personajes de Irvine Welsh, pero acabó con Harvey Pekar.

7/03/2006

días de gigantes

1. En el café de siempre, anoche. El chico de al lado hojea una revista con fotos de Allen Ginsberg. Una de ellas es un desnudo frontal, con Ginsberg presumiendo su panzota caguamera y todo lo que había debajo de ella.

- A este güey le valió, ¿quién es?
- Ginsberg.
- Ahh, cierto. "I saw the best minds of my generation..."
- "... destroyed by madness, starving hysterical..."
- Eh, ¿te lo sabes todo?
- No, sólo la parte que hicieron canción los They Might Be Giants.


2. Hace unas horas, escuchando Radio Etienne. Soltaron una canción que reconocí como "New York City", de They Might Be Giants, pero cantada por alguien más, The Cubs. Le rasco un poquito y descubro que originalmente era de esos tales Cubs y la de TMBG es el cóver, algo de lo que nunca me percaté durante las chorromil veces que escuché el Factory Showroom.


3. Poco después. Encuentro esta lista, 100 Awesome Music Videos. Incluye "Ana Ng", claro, de They Might Be Giants.

4. PD del 4 de julio a las 6:57 a.m. Acabo de entrar a Brainwashed y encontré esto: They Might Be Giants, "Venue Songs". They Might Be Giants wrote and recorded a brand new song for each stop on their 2004 tour and this DVD/CD combo documents the results. After nearly two decades of TMBG records, videos, tours, antics and other work, Venue Songs is exactly what any fan of the band might expect: a collection of often funny and clever tunes and images. Hace años que nadie hablaba de ellos y ahora son ubicuos los desgraciados.