6/12/2009

danza macabra

1. No he vuelto en años, pero de adolescente me gustaba ir los jueves a escuchar a la Sinfónica de la universidad. Antes de los veinte años había pasado más tiempo ahí que en tocadas de rock.

Una vez que Halloween cayó en jueves la orquesta armó un programa para la ocasión: la Danza Macabra de Saint-Saëns, la Totentanz de Liszt y la Sinfonía Fantástica de Berlioz (la tuba falló bien gacho en el Dies Irae). Pensé en ese concierto hace unas semanas, cuando la Faerie quería recordar cómo iniciaba la Danza Macabra y no podía hacerlo.

2. Desde esta semana salgo más temprano del trabajo, no era mala idea ir el jueves a ver a la sinfónica. Visité su página web pero no la actualizan desde 2007, así que no sabía si estaban en temporada, y si lo estaban qué tocarían. Desistí.

Anoche, leyendo un periódico en la barra del bar: sí había un concierto programado. Como el director invitado anunció que no podría venir se sacaron de la manga otro programa. Uno que incluía la Danza Macabra de Saint-Saëns.

5/21/2009

robots farfullando en la oscuridad

Tres momentos tomados de Milagros de vida, las memorias de JG Ballard. De cuando vendía enciclopedias casa por casa:

...un hombre que se entusiasmó tanto cuando se enteró de que trabajaba para una editorial que me empujó a su salón y me enseñó orgullosamente un piano con teclas de colores numeradas, el sistema "revolucionario" para enseñar música que quería que yo comercializara para él (a modo de prueba, silbó en dirección a la escalera y su afable hija de trece años bajó y se sentó delante del piano vertical con sus hojas de partitura anotadas como una barrita de caramelo, y a continuación empezó a tocar solemnemente el "Claro de luna"). Cuando oigo la melodía todavía veo las franjas de colores y noto un sabor dulce en los labios. (p. 141)


Sobre las space opera:

Casi todos los relatos transcurrían en un futuro muy lejano, en el marco de naves espaciales o planetas extraterrestres. Aquellas historias sobre planetas, en las que la mayoría de los personajes llevaban uniformes militares, no tardaron en aburrirme. Como precursoras de Star Trek, describían un universo colonizado por el imperio de Estados Unidos y convertido en un infierno de alegría y optimismo, un barrio residencial estadounidense de los cincuenta lleno de buenas intenciones y habitado por vendedoras de Avon con trajes espaciales. Sorprendentemente, todo ello resultó ser una acertada predicción. (p. 145)


Una llamada de su amigo Eduardo Paolozzi:

Una vez me llamó por teléfono desde Tokio, y apenas pude oírlo por encima del murmullo de voces japonesas de fondo. Me explicó que estaba cerca de una fila de máquinas expendedoras de cigarrillos con selectores de marcas que se accionaban por medio de la voz. Gritó por encima del estrépito: "es medianoche, no hay nadie. Las máquinas se averían y empiezan a hablar entre ellas". Ojalá Eduardo hubiera abordado todo aquello en su escultura; todavía puedo oír a los robots farfullando en la oscuridad, con sus "Por favor, vuelva a utilizar nuestros servicios" y "Gracias por su compra" sonando sin parar a lo largo de la noche. (p. 189)

5/12/2009

ann druyan atravesando el cosmos

1. La semana pasada me cumplí un capricho de toda la vida: compré la caja de DVDs de la serie Cosmos de Carl Sagan. Esa serie la vi cuando la pasaban en las tardes, en el canal 5. Luego me aventaba una siesta y veía la repetición como a las diez u once de la noche, cuando ya se estaba acabando la programación. Cuando venía a Monterrey la veía los sábados por la mañana en la tele local: mi abuelo estaba terminando de ver En Vivo (que empezaba en la noche de viernes) y justo después de los créditos cambiábamos de canal para ver Cosmos. Me pasé buena parte de la infancia diciendo que quería ser astrónomo. No astronauta, astrónomo.

Entonces tener la serie completa era una inversión considerable: 13 videocasetes bastante caritos. Lo cual no importaba, porque de todos modos mi familia no tuvo videocasetera hasta fines de los ochenta. Así que papá me compró el libro (que tiene muchas más anécdotas que no aparecen en la serie) en, of all places, la librería Cosmos.

2. He estado viendo un capítulo diario, y prácticamente no he hablado de otra cosa en estos días, y hace rato estaba twittereando al respecto. En eso me llegó un mail de "Infos Dupuy-Berberian", el mailing list de los autores de Monsieur Jean. Con respecto al último libro de Berberian dicen esto:

"Sacha", de Charles Berberian, éditions Cornelius (collection Raoul)
Février 2009 - 160 p. n&b

Note de l'éditeur :
En 1977, la sonde Voyager emporte dans l'espace un enregistrement des bruits de la Terre. On y entend la pluie et les oiseaux, Beethoven et Chuck Berry, mais aussi les battements du coeur d'une jeune femme, Ann Druyan.

Sacha rassemble quelques spécimens de notre zoo sublunaire : un matou massacré, un monstre bien vivant, un moineau moraliste, un musicologue misanthrope, une mère et son marmot, un miséreux qui rêve du musée Grévin. Le tourbillon de la vie les entraîne au fond et certains se laissent couler. Mais, il n'est d'existence si médiocre qu'elle ne puisse être rachetée. Il suffit pour cela de savoir écouter le monde. Comme un bruit ou un silence n’existent que si quelqu'un les entend, nos vies n’ont de sens que par et pour les autres.

Charles Berberian regarde son époque avec autant d'empathie que de lucidité. S'il décrit un univers d'une noirceur quotidienne, dominé par l'indifférence et la cupidité, la violence et l'égoïsme, il refuse de désespérer de l'homme : d’ici 40.000 ans Ann Druyan sera morte depuis longtemps, mais son coeur continuera à battre à travers le cosmos.


Esa Ann Druyan cuyos latidos atravesarán el universo por la eternidad no era otra que la esposa de Carl Sagan, también coautora de la serie. Desconozco si lo de mencionarla fue una puntada del que hizo esa hoja de prensa, o si ese hecho aparece mencionado en la novela gráfica. Al margen de eso: las reseñas presentan a Sacha como la obra cumbre de Berberian.

5/11/2009

el crooner norteño

Hace dos meses había en varias calles del centro carteles anunciando un baile en homenaje a "Alfredo del Orbe, el crooner norteño". Yo jamás había escuchado nada sobre él, y menos sabía que el calificativo "crooner" era usado en la música norteña. De acuerdo a varias notas de periódicos coahuilenses, el señor Orbis Tertius nació en La Laguna, se cotorreaba con Lorenzo de Monteclaro y filmó películas con los Almada. Sí, suena a todo un Rat Pack región cuatro y supongo que le va bien lo de crooner.

Esta mañana recorrí varias calles, cerca de Madero, para ver si recuperaba uno de esos carteles y sí, encontré uno, dañado pero legible. De momento no puedo escanearlo pero les transcribo su contenido:


Teatro de la Anda
"David Reynoso"

Este Lunes 20 de abril a partir de las 8:30 pm
HOMENAJE AL CROONER NORTEÑO
por sus 50 años de vida artística
ALFREDO DEL ORBE

Con la presentación de LOS CADETES DE LINARES
de Rosendo Cantú

Además:
Una leyenda viviente: Victor y Fina
El Monarca Norteño: Don Juan Salazar
y "El ladrillo" Poncho López