2/11/2019

voladores nocturnos

En el siglo veinte fue común conocer la copia o la parodia mucho antes que el original, dije. Pero, a menos que se tratara de algo muy conocido, no era común encontrar algo reciente adaptado a otro medio.

La primera vez que vi un cuento, que yo hubiera leído, convertido en película fue una noche que Canal 5 pasó Voladores nocturnos. Yo tenía unos once años. La película está floja pero yo estaba contento por la situación.

Conocía esa historia por una antología, llamada simplemente Las mejores historias de ciencia ficción, que era una de las tres a las que más volvía, junto con la primera de la serie Imperios Galácticos y una de la revista Ciencia y Desarrollo.

El cuento, o novella, que más me gustaba de Las mejores historias de ciencia ficción era "Variación sobre un tema de Beethoven" de Sharon Webb, que era sobre niños en un internado espacial, donde los preparaban para la eternidad. El que fueran tratados como adultos, que casi no hubiera adultos y que tuvieran mucho tiempo para platicar y estudiar era lo que me gustaba. "Ventana", de Bob Leman, me parecía terrorífico. De "Voladores nocturnos" disfrutaba que describía a detalle la vida en una nave espacial, y que un personaje tenía la habilidad (misteriosa por poco explicada) de estar "varias jugadas por delante" de los demás, como si el tiempo fuera una partida de ajedrez en la que ella llevaba una ventaja psíquica.

Ahora el autor de "Voladores nocturnos" es un poco más famoso gracias a una seriecilla que le hicieron, así que están anunciando una nueva versión de ese cuento, esta vez como serie. Los que vieron el episodio piloto dicen que no es nada para echar tiros y creo que así está bien. De Sharon Webb hoy me entero que murió en 2010 y que su otra ocupación, aparte de escribir sobre niños preparándose para la eternidad, era ser enfermera.

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