1/24/2019

¡qué suerte tuvimos!

Luisa pasó años cuidando niños. Contaba de uno que se emocionó mucho cuando encontró un aviso de “se regalan gatitos”. El niño terminó llevándose un gato negro.

La madre sabía que los gatitos regalados abundan y que los gatos negros son los que más tardan en encontrar hogar. El niño, en cambio, pensaba que habían dado con un tesoro, que habían llegado justo a tiempo para quedarse con el mejor gato. Cuando iban rumbo a casa con la nueva mascota repetía "¡qué suerte tuvimos!"

Luisa siguió usando esta frase. Lo decía cada vez que podía quedarse con algo que en realidad no le importaba a nadie, o cuando la felicitaban por algo que ella sabía no había tenido mérito. ¡Qué suerte tuvimos!


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© murmujú
Maira Gall