de demontres a cibolo

Haruno Raruno llevaba días intentando llegar a la escuela pero cada vez que se lo proponía encontraba un obstáculo y debía volver sobre sus pasos, o quedarse atrapado en algún punto intermedio. Hoy fue uno de esos días en los que se queda atrapado.

El camino a la escuela pasa por la colonia Cibolo, que está amurallada y sólo se puede acceder o salir de ella por cuatro puertas que miran hacia cada punto cardinal. Haruno Raruno vive en la colonia Demontres, al norte de Cibolo, así que debe entrar por la puerta norte, seguir una calle angosta y salir por la puerta sur para ir a la escuela. Esta mañana abrió la puerta norte y la cerró detrás de sí para encontrar que el resto de la acera que tenía enfrente tenía cemento fresco y no podía caminarse. No sólo para no echar a perder sus zapatos (que son de tela y ya están bastante viejos), sino porque la gente de Cibolo puede tomar represalias por cualquier daño que les hagan. Es la ley del lugar: Cibolo tiene ventaja sobre todas las otras colonias porque siempre ha sido así y no hay ninguna otra justificación.

Haruno Raruno se quedó en cuclillas en el único cuadrado de acera que estaba sólido y seco, con la acera de cemento fresco enfrente y la puerta detrás de él cerrada (sólo se puede volver a usar si dejas pasar cinco horas). Llevaba en su mochila un burrito que había comprado la noche anterior en el expendio de burritos; lo sacó y lo dividió en cinco partes para comer una parte cada hora en lo que podía volver atrás. Pasada una hora, mientras comía el primer segmento de burrito, la puerta se abrió y se asomó otro habitante de Demontres. “No pases, aquí está horrible”, le advirtió Haruno Raruno. El habitante de Demontres le hizo caso, pero incluso así intentó asaltar a Haruno Raruno antes de regresar a Demontres. Le pudo quitar dos segmentos de burrito, con lo que sólo le quedaron dos segmentos a Haruno Raruno. “Esto debe acortar la espera”, pensó Haruno Raruno.

Pasada otra hora, mientras el penúltimo segmento de burrito era comido, entró una habitante de Demontres, una de la edad de Haruno que siempre lleva los ojos vendados. No hubo tiempo de advertirle y se quedaron atrapados en la acera seca los dos. “Si me ayudas comiéndote el último segmento de burrito terminará mi espera y podré abrir la puerta y regresaremos los dos”, le dijo. Ella comió el segmento de burrito y ambos pudieron regresar a Demontres. Con éste van doce días de clases que pierde Haruno Raruno.