7/14/2018

hay que perder el tiempo de mejor modo

En los primeros años de popularidad de internet estaba claro que la gente iba a posturerar. Esa joven de Hong Kong en el foro probablemente era un señor de Salt Lake City, pero poco importaba si lo que escribía servía de algo. En los veinte años siguientes esto siguió siendo la norma, incluso hubo un compartimento diferente para cada pose.

La familia en Facebook. Una segunda cuenta de Facebook para el trabajo. Las crisis anónimas en Tumblr. El diario aséptico como Instagram y el séptico como Finstagram. Otras veces los compartimentos los hizo el año: el facebook lúdico de 2007, el serio de 2012, el apocalíptico de 2016, el hartante de 2018.

Me provocan repeluz los análisis de internet y redes sociales que pretenden esencializar. Dependiendo de la actualización en que vayan y la cartografía de responsabilidades, acusaciones y enmiendas parciales, esas vías son al mismo tiempo ágora, conspiración o pared de baño público. Solicitud de empleo, de afecto, de sexo, de atención o de anonimato. Solicitud de dinero porque sí, por tu trabajo o por tu historia trágica. Mercado negro, mercado legal, mercado donde uno es mercancía (a veces por hacer algo y otras veces sólo por estar ahí).

Pienso en estas cosas porque leí En el enjambre de Han y me pareció la mayor pérdida de tiempo de los últimos diez años.

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