Habría que buscar un elemento de ilusión en el revolucionario, anticipador de un futuro incitante; pero este tipo ha dejado de existir prácticamente, desde que los que así se llaman creen que ya se sabe lo que hay que hacer —y en general, lo que va a pasar— y que basta con mirar un libro y, casi siempre, seguir un manual de instrucciones técnicas, no muy diferente del de un electricista o reparador de aparatos domésticos.
miércoles, agosto 03, 2011
esos revolucionarios de ahora
De Breve tratado de la ilusión, Julián Marías (1984).
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libros
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