3/03/2008

tres borges tres

Sin buscarlo, el Sr. Sagaz encontró tres notas sobre Borges este domingo.

1. El sábado le habían dado, junto con sus compras en Gandhi, una revista Forum de regalo. No la hojeo hasta el domingo, en el baño. Aclaremos que el Sagaz no padece forma alguna de extreñimiento, de hecho posée un estómago e intestinos sobrehumanos, capaces de sobrevivir tortas callejeras, alimentación irregular y la malsana salsa que acompaña a los también malsanos (y equinos) tacos estilo Tlaquepaque. El caso es que entra al baño con revistas porque es una costumbre de su familia. Mientras tramitaba la extradición de su desayuno leyó la nota de un ecuatoriano que, en los setenta, invitó a Borges a dar una conferencia en Quito. Como en aquellos días la juventud ecuatoriana se hacía la izquierdosa, nadie lo apoyó para la realización de la conferencia pero, eso sí, el mero día ahí estaba medio Quito escuchando al autor de Historia universal de la infamia.

2. Por la tarde se compró el nuevo número de Replicante. Aunque la portada anuncia que el tema de ese número es la sociedad del espactáculo, esta vez muchos de los colaboradores tomaron otros rumbos (quizá porque les dio una comprensible hueva hablar, una vez más, sobre el sobado tema de la sociedad del espectáculo). Uno de ellos tuvo la buena idea de escribir sobre el compromiso en Borges. No la idea puñetas de escritor comprometido que más se usa, esa del tipo que escribe con sus patas pero recibe los laureles por ser abanderado de causas sociales (¿qué putas es una causa social? ¿hay alguna acción social que no tenga consecuencias, o que surja en el vacio, sin que nada la propicie?). El autor del artículo, cuyo nombre no recuerda el Sagaz ahora (recuerden que de sagaz no tiene nada) subraya que el único compromiso que Borges asumió fue con el lector. Ni siquiera lo tuvo con su obra, pues no le pesaba desdecirse o enmenadar un tema anteriormente abordado, si decidía que su opinión al respecto había cambiado. De lo que se trató, siempre, fue de conectar con el lector.

3. La última vez fue en el 13 Lunas. Sally y el Sagaz acudieron por unas crepas (y por la quinta o sexta cerveza de la noche), y en lo que esperaban (cocinan bien en el 13 Lunas pero se toman media hora por crepa) nuestro amistoso vecino se puso a hojear una revista donde aparecián varios consejos para cuentistas redactados por Roberto Bolaño. Uno de ellos, el séptimo u octavo, afirmaba que para el cuentista es indispensable leer a Borges, pero debe tirar a león a Cela. El siguiente punto decía que es factible (aunque no necesario ni recomendable) que a un cuentista lector de Borges le interese leer a Cortázar, pero definitivamente está prohibido leer a Cela. Punto.

Tres veces Borges en tres revistas en menos de 24 horas. Bonita semana a todos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

ahh cuero mil! eres un todo cute, si sabes cómo, verdad. Bonita semana para titambién. jajaja

Renato dijo...

No es alimentación irregular, lo que pasa es que eres un experimento genético que se alimenta con técnicas hidropónicas. Tienes genes de claveles y geranios y, por supuesto, todo te cae bien, mientras sea orgánico y funcione como abono.

De hecho Borges se está volviendo muy frecuente. No creo que la cartografía sea tal por esta ocasión... es que no es asunto sólo de este fin de semana, sino de los últimos años. Checa en www.google.com.mx y verás: "Jorge Luis Borges" supera a "Julio Cortázar" como con un millón de entradas. No hace muchos meses platicábamos Mme. Furet y yo al respecto: se nos antoja más Borges que Cortázar, lo cual contrasta mucho con nuestros hábitos nutricios en la Facultad, cuando la situación era la opuesta. Lo que falta es averiguar por qué, por qué Borges nos dice más que Cortázar a muchos de nosotros, y por qué precisamente ahora.

Nicolás Díaz dijo...

De hecho, hace rato que no tengo ni un libro de Cortázar, pero siempre encuentro una razón para releer a Borges.