la biblioteca de lucien

1. The Jessamy Brides es una historia que sólo existió en la cabeza de Virginia Woolf durante algunos días de 1927. Era una fantasía sobre dos chicas que desde lo alto de una torre podían contemplar todo el mundo y diferentes tiempos. Como Las olas, cuyo primer bosquejo no involucraba al mar, sino a unas polillas que entraban por la ventana al cuarto de Virginia, esas Novias de Jessamy se transformaron en Orlando, la criatura andrógina de larga vida inspirada en Vita Sackville-West (o la carta de amor más larga que se haya escrito, según Borges). Con ello, la historia de las jóvenes vigías desapareció para siempre. Sabemos que pudo haber sido por que lo que Woolf escribió en su diario en esa época.

Pero en cierta forma esa historia existió, incluso fue un texto invaluable durante los noventa. Al menos para mí. Pensando que The Jessamy Brides era un libro independiente y terminado, no el gérmen de Orlando, y habiendo quedado fascinado por los apuntes de esa historia que aparecen en los diarios de Woolf, me di a la tarea de buscarlo en diversas recopilaciones, sitios web, foros y bibliotecas. Cuando descubrí que no estaba incluido ni en sus Relatos Completos comencé a sospechar que estaba cazando un fantasma. Como uno es de luces muy cortas, eso ocurrió años después de haber leído el diario.

2. Si preguntan a alguien que haya leído con atención (con placer, es lo mismo) Atonement, la novela de Ian McEwan, qué se cuenta en Two Figures by a Lake, cómo es ese relato, el interrogado podrá darles varios detalles, incluso decirles el estilo que posee, a pesar de que no está escrito en ningún lado.

Entre las dos pastas de Atonement caben varios niveles de ficción y diversos registros (comentan que Christopher Hampton y Joe Wright consiguieron recrearlos en la película: ya la veremos el próximo febrero), pero su mejor toque, por inexistente, es Two Figures by a Lake. Se trata de una novella escrita por Briony Tallis (protagonista de la novela), donde refiere el día en que se le concedió un atisbo del mundo de los otros. Que es también el día en que ella arruinó varias vidas, pero eso lo averigua el lector gracias a los demás capítulos de Atonement.

El lector sabe lo que Briony sentía y sabía a esa edad, que escribió esa historia y la envió a una revista literaria para que consideraran su publicación. Además, por la carta que recibe de la editora, sabemos que ese texto de juventud es un monólogo interior y que la autora posee un talento inusual para su edad. Viendo las ambiciones de la chica, la editora le recomienda leer a Virginia Woolf y Henri Bergson. La única línea de ese borrador que aparece como tal bien podría haber salido de una obra de Woolf: “the leonine yellow of high summer” (el amarillo leonado del alto verano).

3. En The Sandman (el cómic escrito por Neil Gaiman durante los ochenta y noventa) había un personaje, Lucien, que tenía bajo su custodia todos los libros soñados por los mortales, incluidos los que nunca fueron escritos. Ahí aparecían títulos como Love Can Be Murder de Raymond Chandler, The Conscience of Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle y Alice’s Journey Behind the Moon de Lewis Carroll. Otros de los volúmenes preservados por Lucien eran sueños dentro de sueños: libros apócrifos citados en obras que sí habían sido escritas. Apócrifos para nuestro mundo de vigilia, no para Lucien. Imagino que su biblioteca cuenta con un par de buenos ejemplares de The Jessamy Brides y Two Figures by the Lake.

4. Por otro lado, el carácter irreal o soñado de esos libros no los hace muy distintos de los libros que leemos durante la vigilia. Mejor dicho, al papel que esos libros juegan en nuestras vidas. Javier Marías, novelista extrañado de que la gente lea novelas (que adultos pragmáticos y juiciosos lean fantasías como las que él escribe), llegó a esta conclusión con respecto a los libros en general:

En ellos como en ningún otra cosa comprendemos que no somos solamente lo que nos ha ocurrido y lo que hemos realizado, nuestros logros y nuestros actos y lo que podemos contarnos a ciencia cierta de nuestras vidas, sino que también consistimos en lo que no nos sucede y no va a sucedernos, en lo descartado o inalcanzable, en lo no conseguido que tal vez quisimos, en lo no cumplido y en lo que nunca pasó pero fue posible y quizá lo es todavía; e incluso en lo no concebido ni imaginado. En ellos están las vidas que dejamos de lado y las palabras que jamás pronunciamos y que no por eso son menos nuestras. Al contrario. Lo que descubrimos en los libros -y esa averiguación no tiene precio- es justamente que todo es nuestro. (Fragmento de Literatura y fantasma; Alfaguara, 2000)


5. Intenté averiguar para esta nota la fecha exacta en que Virginia Woolf escribió en su diario sobre The Jessamy Brides. Al hurgar en mi librero descubrí que de los tres tomos que tengo de sus diarios, el único que he perdido es el que incluye las entradas de 1927. Comencé a dudar de la anécdota. También de la fecha. En este momento ese tomo bien podría estar en la biblioteca de Lucien.

la boa de ute

Esta boa perteneció a Marlene Dietrich, es antigua, olorosa... llego hasta Angela Merkel, quien en una conferencia de las Naciones Unidas la regaló Condoleezza Rice, quien decía mucha mierda todo el día, pero por las noches se movía como una gata al ponerse la boa. Cuando Condoleezza se aburrió de la boa dijo: "dejemos que una demócrata la use, sí" y se la pasó a Hillary Clinton, quien decía cosas lindas todo el día, pero por las noches se veía estúpida al ponerse la boa. Así que la botó. La boa terminó en el mercado negro. Cruzó la frontera. La encontré en un mercado de Monterrey ayer. ¿La quieres? Déjamela sólo cinco minutos, la necesito esta noche.

Ute Lemper, anoche en el Teatro de la Ciudad.

la lengua del fórum

Hace tres años, a propósito el Fórum de las Culturas en Barcelona, Rafael Gumucio publicó un artículo donde extraía su interpretación general de pequeños acontecimientos, instantáneas que decían más que una panorámica de lo ocurrido.

En una de ésas refería una conferencia traducida simultáneamente a varios idiomas, entre ellos el catalán y el de los sordomudos, pero no el español. A pesar de encontrarse en España, todos estaban en mejor situación para comprender aquella plática que él, un hispanohablante. A partir de esa escena absurda Gumucio explicaba que el quid de ese primer Fórum, más que los problemas globales anunciados en los folletos, era promover a Barcelona (que no a España) como la capital de la gestión cultural en el Mediterráneo. Un asunto de turismo cultural.

Las críticas a la pertinencia, administración y difusión del Fórum regiomontano que arranca mañana han salido de las más diversas bocas. En mi experiencia personal, son los taxistas los que se llevan el primer lugar como opinadores freelance al respecto. Lo que me llama la atención en este momento, ya pasados (o casi) los preparativos y todavía en espera de los hechos, son los problemas de traducción y comunicación que padece.

Uno de los primeros encuentros mundiales programados es el interreligioso, con la participación del Parlamento de las Religiones del Mundo. Todavía hoy aparece en su página oficial, cpwr.org, una invitación para la cita en Monterrey y un link a la página del Fórum 2007, con la aclaración “spanish only”.

Este error de los organizadores, invitar a visitantes de todo el mundo pero hacerlo sólo en español, ha sido corregido en últimas fechas (ahora el sitio está disponible en francés e inglés) pero ya es muy tarde. A un día de la inauguración los hoteles de la ciudad no tienen el lleno previsto y sólo entre un 15 y un 25 por ciento de los huéspedes son visitantes extranjeros. Y en Wikipedia hay más información sobre la siguiente reunión del Parlamento de las Religiones (Melbourne, 2009) que sobre la que está por ocurrir en Monterrey. Este problema no tiene ninguna justificación monetaria posible, el costo de traducir la página web era prácticamente nulo.

En el extremo opuesto, me comentan que al abrirse el nuevo paseo de Santa Lucía al público hubo una lancha, cargada de paseantes mexicanos y con un solo turista estadounidense, donde la guía comentó el recorrido únicamente en inglés. Ambos ejemplos muestran intentos de comunicación frustrados, pero a diferencia de la anécdota de Gumucio, donde puede interpretarse la ideología unidireccional del Fórum barcelonés, éstos envían un mensaje equívoco. “Queremos que se hable de Monterrey, pero no sabemos cómo hablar de Monterrey”.

menos es más: cuatro conciertos en monterrey


1. Hablando de rock, pop, similares y conexos, las dimensiones del escenario y la cantidad de público esperado para un concierto afectan, notoriamente, la forma en que un grupo aborda su repertorio.

2. La autogestión y los foros pequeños no son una panacea que mejore a toda banda que se ampare en ellas, del mismo modo que firmar para una transnacional y llenar arenas no tendría por qué condenar a nadie. Lo que muere en el tránsito del bar al estadio no es la calidad del músico ni la de sus composiciones, sino las posibilidades con que cuenta para transformar esas composiciones en una noche imprevista y memorable. Ante un público de miles y tras una enorme inversión en equipo y espectáculo sólo queda una opción: dar a esos miles aquello por lo que han pagado, un rosario de singles interpretados del mismo modo que en los discos. Y pobre del que se salga del guión.

3. Aunque en los últimos años he saldado deudas con la nostalgia, viendo algunos de mis grupos favoritos de adolescencia, esos conciertos no dejaron la misma satisfacción que me produjeron otros músicos que, en principio, ocupaban un sitio más modesto en mi corazón, pero que gracias a la cercanía que tuvieron con su audiencia, y a que se permitieron reinventar su cancionero, dejaron muy buena impresión. Aquí hago un breve repaso de esas ocasiones.

Pole Trio (31 de marzo de 2006, Café Iguana)
El prestigio de Stefan Betke estaba asentado en el glitch y su personal revisión del dub, es el típico “chico que hace ruiditos con su laptop”. Nadie estaba preparado para lo que hizo esa noche. Llegó con bajo y batería, y les dejó tramar ritmos acelerados que él arropó y matizó desde su cacharrería análoga y digital. Hubo pasajes al inicio en los que, de no ser por convencionalismos, el público podría haber armado un headbanging en plan Slayer. Empezó con dos horas de retraso y tocó durante una hora. A nadie le molestó.

The Whitest Boy Alive (27 de febrero de 2007, Café Iguana)
De Dreams sólo me habían ganchado dos canciones, iba por ellas y porque en mi ciudad no tocarían Kings of Convenience. Pronto desapareció toda reticencia: nunca he visto tanta gente bailando en el Iguana sin DJ de por medio. Apoyado por una banda curtida en la improvisación y un amplio espectro de músicas, injertando en su set disco, funk, guiños al dance de los noventa y a sus colaboraciones con Röyksopp, Erlend convirtió los cuarenta y pocos minutos del álbum en dos horas sin desperdicio ni pausa.

Ninetynine (10 de agosto de 2007, Fiesta Garage)
Guitarra, teclado, batería aporreada sin piedad y ¿vibráfono? Sí, pero la instrumentación no era lo más inusual. Los tres integrantes de Ninetynine tocaban por turnos los diferentes instrumentos y cada uno les imprimía una sonoridad y técnica particular. Recibimos rock sin adjetivos de buena factura, espíritu riot sin telarañas, así como un constante cambio de posiciones y ritmos. Al día siguiente tuvieron que recordarme que hubo problemas de sonido y que un tipo se metió a fastidiar al escenario, el subidón de adrenalina me había hecho olvidar esos detalles.

Jessie Evans & Toby Dammit (6 de septiembre de 2007, Aura)
El más reciente. Eran sólo dos en el escenario: la ex The Vanishing cantando y al saxofón, junto a Dammit y su porte de caballero sureño en la batería y las maracas rumberas. Había ocasionales secuencias y caja de ritmos, el set fue breve, incluso tuvieron que repetir una canción al final y ella pidió disculpas (en castellano) por no tener más qué ofrecer. ¿Por qué fue magnífico? Sucede que Evans se convierte sobre el escenario (y bajo él, entre la gente y montada en la gente) en una imposible heredera de Josephine Baker y Louise Brooks poseída por la voz de Siouxsie Sioux. Para cuestionar cualquier otra cosa que te quieran presentar como revival de cabaret.

4. La selección es subjetiva (¿qué no lo es?). Y obviamente quedan fuera otros que podría haber disfrutado pero estúpidamente me perdí. En todo caso, cada vez me convenzo más de que los conciertos placenteros ocurren en corto, entre pocos y con el grupo dispuesto a transfigurar su música, mutarla en algo que sólo sobrevive esa noche. Los arrejuntes de masas, frente al ídolo que repite su rutina de años, están bien para las campañas electorales y los acarreos sindicales. El rock respira mejor lejos de ellos.

habrá sangre


Codicia, religión y petróleo en Texas a comienzos del siglo XX: There Will Be Blood. No es la nueva novela de Cormac McCarthy, ni una canción de Woven Hand, es el regreso de PT Anderson. Fue parcialmente filmada en Marfa (TX) y se estrena en diciembre. El póster tira más crema que una pipa de Lala volcada en la carretera.

sesiones bipolares podcast

En el espacio de Sesiones Bipolares dentro de Somosunoradio.org pueden escuchar, a cualquier hora, el programa más reciente. Ahi dice "19 de julio", pero tiren a león esa fecha, el programa que está ahí es el nuevo y se actualiza cada semana:


http://www.somosunoradio.org/?page_id=2036


O lo que es lo mismo, entren a somosunoradio.org y busquen a los Bipolares en la sección "Programas".

blancmange

La mayor parte del tiempo Jorge y el Sr. Sagaz hablan de música. Casi siempre de música de los ochenta. Con todo, el Sagaz no sabía nada de Blancmange, y Jorge no mencionó a ese grupo hasta la noche del martes, porque encontró entre sus archivos la canción "Living on the Ceiling".

Al día siguiente el Sagaz entró a The Commercial Zone (uno de sus blogs de cabecera) y encontró que el disco de ese día era Happy Families, el debut de Blancmange, que incluye "Living on the Ceiling".

a punto de olvido

Se supone que, aparte de su ingenio o buen juicio, los epígrafes y las citas funcionan porque provienen de una autoridad.

Sin embargo, la Faerie y el Sr. Sagaz tienen entre sus citas más citables dos cuyo origen no recuerdan. Una proviene de una película cuya nacionalidad, actores y tema han sido olvidados. La dice una chica que, sin haber dejado de querer a su pareja, decide terminar con la relación. "Love has never been the problem".

La otra tiene que ver con métodos para dejar de fumar. Pude provenir lo mismo de una película, que de un libro o una serie de TV. O quizá alguno de ustedes se lo contó al Sagaz y éste lo ha olvidado. "¿Funcionan los parches de nicotina? Sí, si quieres dejar de fumar".

PD. Esta vez Scott Walker no se tomó diez años para volver al estudio: And Who Shall Go to the Ball? And What Shall Go to the Ball?