7/21/2005

sueños

1.

En el centro de la ciudad se encuentra un edificio inmenso. En sus múltiples niveles hay oficinas, cafés, librerías, gimnasios, de todo. Para moverse dentro de él hay un sistema de elevadores que es una cruza de montaña rusa y escaleras de Hogwarts (los canales por los que se desplazan las cabinas se mueven durante la marcha, para avanzar tanto horizontalmente como verticalmente).

Yo sé que en uno de los cafés Joel estará tocando el piano. No quiero buscarlo directamente en el café, pero tampoco esconderme, así que abordo la cabina y comienzo a desplazarme por el edificio, velozmente y al azar. El cochecito (porque para esta parte ya era definitivamente un coche de montaña rusa) se detiene de golple y Joel aborda. No me da un puñetazo en la cara, tampoco dice que todo ha sido perdonado u olvidado: comenzamos a platicar como si fuera un día perfectamente normal, como si no hubiéramos dejado de hablarnos hace cuatro años. Al llegar a la puerta del café él descendió y yo seguí el camino. Desperté.

La noche siguiente encontré a la entrada de un café una revista gratuita, cuyo último número estaba dedicado a los sueños. La mayoría de los sueños registrados en ella eran de escritores y otra gente relacionada con el mundo editorial. Terminé por leer uno que era de Vila Matas o de Herralde (cerré la revista inmediatamente después de leerlo y no he comprobado de quién era). Soñó con alguien a quien hace mucho no veía y en quien ya no pensaba (mi caso con Joel) y al despertar decidió que era tiempo de buscarlo. Preguntó a sus amigos sin conseguir nada, pero esa noche le llamaron por teléfono: "me dijeron que andabas buscando a X y me extrañó: recién murió y lo estamos velando".

El teléfono de la Faerie (la esposa del pianista que aborda oníricas montañas rusas en el centro) no responde. En caso de que a Joel no le haya pasado nada a nadie le conviene que yo llame a su casa. Traje ese sueño haciéndome un ruido incómodo en la cabeza varios días, hasta que el Sr. Sensato llegó de visita. Había visto a la Faerie y dijo no notar nada extraño en ella.


2.

Aunque la rentera se empeñe en llamarle "depa", yo digo que el lugar donde tengo mi madriguera tiene más forma de vecindad que de departamentos. En el sueño tenía un verdadero ambiente de vecindad, con un montón de niños jugando junto a la puerta, presumiblemente hijos de los inquilinos (los cuales en la vigilia casi no existen, sólo estamos yo y mi vecino-fan-de-Mónica-Naranjo).

Regresaba a casa luego de un día espantoso en el trabajo. Estaba empapado (una lluvia helada que no tenía nada de rico) y me sentía cansadísimo. Abrí el portón como pude, esquive a los niños sin mucha intención real de no pisarlos y llegué hasta mi puerta. Antes de que sacara la llave abrió la Srita. de Large. Sonrió, dijo que en realidad no pasaba nada, que después de dormir un poco me sentiría mejor. Me dio un largo abrazo y ya me estaba ayudando a quitarme los zapatos cuando llamaron a la puerta. Era Jack, pero no Skellington, sino el de Will & Grace. Tenía la voz, todavía más aputonada, del doblaje al español. Su vida era un desastre, dijo, todo mundo lo odiaba y, y... antes de que empezara a darme ejemplos de lo mal que lo trataba la gente le dije "Jack, ¿es algo de lo que podamos hablar mañana? Hoy no estoy de humor". Puso cara de niño incomprendido, pero dijo que sí, que no era nada urgente.

La Srita. de Large me ayudó a recostarme y luego comenzó a hablar de cosas maravillosas e imposibles que ahora no puedo recordar. Desperté cuando comenzaba a dormirme en el sueño.

...

La falta de internet va para largo, pero al menos ya está agarrando forma la nueva biblioteca. El día que llegó el huracán volví a ver a mi tío Alfredo, por primera vez desde 1993. Eso es demasiado tiempo, sobre todo si consideramos que fue una de las personas clave de mi infancia (si debajo de tanta shit y autocompasión encuentran que a veces puedo ser un buen tipo, eso se lo deben agradecer a Mamandrila y a él). Nos quedamos platicando hasta las cuatro de la mañana, pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

1 comentario:

Rob Gordon dijo...

Chale. últimamente he soñado con Liz, pero los sueños no han sido tan placenteros como yo hubiera querido que fueran. :S