4/12/2005

abrecartas

1. Sábado familiar en Saltillo. Con la familia de Annie, quiero decir. Dos sobrinos. La niña es alérgica a los colorantes artificiales (es decir, tiene una dieta más vigilada que la de un diabético). Al niño le compraron un abrecartas con el logotipo del museo. Él les llama espaditas y quiere tener siete para completar su colección.

2. Domingo en casa del Hurón, que cumplió 29 años. Mari nos conoce mejor al Sr. Oportuno y a mi, sin embargo siempre se rompe la cabeza averiguando qué regalarnos. Termina dándonos libros de autores que saca de quién sabe dónde. En cambio, al Hurón lo ha tratado menos pero siempre da en el clavo: este cumpleaños le dio un poemario de Paul Valéry y una réplica de Tizona que le trajo de Toledo: funciona como abrecartas. Durante parte de la tarde el acero del Cid fue empuñado por una figura de acción de Batman.

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