10/18/2004

switchblade

Y sí, no dormí la noche de viernes, pero no fue leyendo.

A las cinco de la mañana yo estaba en un bar con la cara cubierta de pastel, frente a Alejandra y la Cósmica (quien había comenzado el desgarriate) que estaban todavía más embarradas que yo. No era mi cumpleaños, de hecho nadie estaba celebrando uno. El pastel sencillamente apareció para cerrar como se debía una noche que no estaba planeada pero afortunadamente ocurrió.

Alejandra tenía tres exámenes a partir de las nueve de la mañana. Se suponía que no se desverlaría pero llamó en la noche preguntando si yo tenía algo qué hacer. Ella tenía mucho tiempo sin ir al Gargantúa, llegó casi por casualidad y ahí la alcancé. Sin esperarlo cayó la Cósmica con su esposo Juice (se llama Lluis, pero yo no tenía idea de que esos nombres asturianos se pronuncian tal como se escriben, así que toda la noche oí que le decían Juice) y otros a los que Alejandra tenía un buen tiempo sin ver. Cuando el tipo de la barra puso discos que Alejandra había dejando ahí en un pasado remoto (Switchblade Symphony, The Doors) y ella comenzó a cantar, un recuerdo se agitó pero no pudo aparecer del todo.

Fue hasta después de dormir cuando recordé: el abominable Orpheus, bodega metaleroscura a donde JF Sebastian fue a dar buscando una escena que prácticamente no existía, pero que el necio quería poner en la cartelera de La Nave de los Locos. Estamos hablando de mi primer año en Monterrey, luego de volver de Xalapa. Creo que fue la misma noche que no pude usar el baño porque el cantante de uno de los grupos lo ocupaba para maquillarse. Una chica de vestido corto le da al tipo de la consola el Serpentine Gallery de Switchblade Symphony. El hecho se queda grabado porque, además de que la chica tenía esa pinta que me encanta, una vez estuve a punto de comprar ese disco en Xalapa pero no llevaba suficiente dinero (al final sólo pude conseguir el Three Calamities), y porque nadie ponía Switchblade en el Orpheus. Bien pudo ser Alejandra.

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